Un tribunal Regional de Wiesbaden, en Alemania, ha condenado a 9 años de prisión a Moise Lohombo, un inmigrante congoleño declarado culpable de torturar y violar brutalmente a su propia madre. Lohombo, de 30 años, apareció hace siete en el periódico Deutsche Handwerks Zeitung en un reportaje que lo presentaba como un modelo de integración. En un artículo titulado El panadero boxeador, contaban la triste historia de Lohombo, que llegó al país con ocho años huyendo de la guerra en compañía de su hermana. En Alemania los esperaba su madre, una mujer enferma que había recibido incluso la donación de un riñón.
Del congoleño alababan que adoraba la ciudad en la que vivía, «que ahora siente como su hogar». Que impartía «cursos para personas con discapacidad, a las que quiere dar la sensación de que tienen fortalezas». Y que se trataba «de un joven encantador y simpático que muestra con entusiasmo fotos de su perra bull terrier Betty». Además, contaban cómo mientras trabajaba como panadero había comenzado a boxear de manera profesional y su sueño era pelear algún día en Las Vegas.
Leyendo el artículo, nada podría hacer presagiar que en realidad Moise Lohombo era un hombre extremadamente violento y capaz de cometer delitos atroces. Pero lo era. Además de contar con antecedentes por peleas y drogas, que en el reportaje se pasaban por alto llamándolos «pecados juveniles», Lohombo era un depredador sexual.
El 25 de agosto en 2023, tras salir de la cárcel, secuestró a su propia madre en el apartamento donde ambos vivían. Tras encerrarla a oscuras durante un tiempo le exigió mantener relaciones sexuales. Al recibir una negativa por parte de la mujer, que se ofreció a pagarle una prostituta, la amenazó con un cuchillo para someterla y le pegó una paliza mientras la violaba que le desfiguró la cara. Después de consumar la agresión, limpió la sangre de la mujer del piso —que perdió por la gravedad de sus lesiones en el rostro— y le pidió perdón. Antes de abandonarla, y asustado por las heridas de su progenitora, pidió una ambulancia.
La madre fue atendida entonces por los servicios sanitarios, a los que contó la agresión que había sufrido a manos de su hijo. Además expresó a las enfermeras su temor de haber quedado embrazada —tan sólo le saca doce años al hijo—. Finalmente, tuvo que permanecer ingresada por una grave hemorragia cerebral, y sigue recibiendo tratamiento psicológico.
Ahora, casi un año después del crimen, Moise Lohombo ha sido condenado a nueve años de prisión, una pena ínfima para el sufrimiento causado por este hombre a su madre. En el juicio afirmó que no sabía cómo podía haber ocurrido algo así. Él y su abogado justificaron sus acciones diciendo que había consumido drogas y alcohol. El juez, sin embargo, rechazó internar al congoleño en un psiquiátrico, como pedía la defensa, por lo que deberá ingresar en prisión.