Un inmigrante nigeriano de 27 años ha sido condenado a cinco años y medio de prisión por intentar violar y agredir sexualmente a una mujer después de una noche de fiesta en la ciudad británica de Hull.
Qudus Ajeyemi, nigeriano conocido con el apodo de «Spartan», se encontraba en Reino Unido con un visado de estudiante. Tras cumplir su condena, será deportado a Nigeria, permanecerá inscrito de por vida en el registro de delincuentes sexuales y tendrá prohibido acercarse a la víctima durante siete años.
Los hechos se remontan a comienzos de 2023. La mujer había salido de fiesta con un grupo y, debido a su estado de embriaguez, Ajeyemi le ofreció descansar en una habitación de una vivienda situada en Tavistock Street.
Según expuso la Fiscalía durante el juicio, la víctima esperaba quedarse sola para dormir, pero el acusado comenzó a realizar tocamientos sin su consentimiento. La mujer le pidió repetidamente que parara y consiguió finalmente abandonar la habitación. Tras salir del inmueble, contó lo ocurrido a una amiga y presentó una denuncia semanas después.
Una llamada grabada, prueba clave
Ajeyemi contactó posteriormente con la víctima por videollamada y le pidió perdón en varias ocasiones, reconociendo su comportamiento. También le envió distintos mensajes solicitando que lo disculpara. El condenado desconocía que la mujer había conservado registros de la conversación. La grabación se convirtió en una de las principales pruebas durante el proceso judicial.
Los agentes de la unidad de Protección de Personas Vulnerables de la Policía de Humberside identificaron a «Spartan» como Qudus Ajeyemi y lo detuvieron como sospechoso de intento de violación.
Pese a que los investigadores reprodujeron su propia admisión durante el interrogatorio, el acusado negó los hechos. Un jurado lo declaró culpable de intento de violación y agresión sexual después de un juicio de seis días celebrado en el Tribunal de la Corona de Hull.
El sargento Ethan Anderson, responsable de la investigación, destacó la «valentía y fortaleza» de la víctima y denunció que Ajeyemi se aprovechó de una mujer vulnerable en un lugar donde debía sentirse segura.
El agente añadió que la negativa del condenado a reconocer los hechos obligó a la víctima a soportar un proceso judicial largo y difícil. La Policía británica ha reiterado su compromiso de investigar todas las denuncias de delitos sexuales, independientemente del tiempo transcurrido.