Un menor inmigrante de origen africano ha sido condenado a cinco años y tres meses de internamiento por violar a una joven de 17 años en un parque de la ciudad británica de Worcester, en un suceso que ha causado conmoción en la comunidad local, según informa Daily Mail.
Los hechos ocurrieron la madrugada del 10 de agosto del pasado año en el parque Cripplegate, cuando la víctima regresaba a su domicilio tras una salida nocturna. Según quedó acreditado en el juicio celebrado en el Worcester Crown Court, el agresor —que entonces tenía 15 años— siguió a la joven hasta el interior del parque.
De acuerdo con el relato judicial, el menor se acercó a la víctima y comenzó a dirigirle comentarios de carácter sexual, asegurándole que era «guapa y sexy». Posteriormente, le manifestó que quería mantener relaciones sexuales con ella y que «sólo le llevaría cinco minutos». Ante la negativa de la joven, el agresor la atacó y la violó.
Durante la agresión, la víctima suplicó que la dejara marcharse mientras el atacante le arrancaba la ropa. El acusado llegó a afirmar que tenía 18 años. Finalmente, la joven logró zafarse, recoger sus pertenencias y huir del lugar, donde fue auxiliada poco después por dos transeúntes que la encontraron en estado de shock.
La investigación policial permitió localizar restos biológicos —incluyendo sangre y semen— tanto en la ropa de la víctima como en la del agresor. Tras un dispositivo de búsqueda, el menor fue detenido y acusado apenas dos días después de los hechos.
El tribunal consideró probados un delito de violación y otro de agresión sexual con penetración, por los que impuso una condena conjunta de más de cinco años de internamiento. Durante la vista, el juez advirtió del «alto riesgo de reincidencia» y subrayó la falta de comprensión del acusado sobre la gravedad de sus actos.
El agresor, que había llegado a Reino Unido en 2023 y contaba con derecho de residencia, necesitó intérprete durante el proceso judicial. La legislación británica impide revelar su identidad por ser menor de edad.
En su declaración de impacto, la víctima relató las graves secuelas psicológicas derivadas del ataque. Aseguró vivir con miedo constante y sufrir pesadillas diarias, además de haber desarrollado problemas de adicción como consecuencia del trauma.
Desde la West Mercia Police, la inspectora Sharon Wallace-Rathmell destacó la «extrema gravedad» de lo sucedido y señaló que el caso generó una fuerte alarma social. Asimismo, subrayó la importancia de la rápida denuncia por parte de la víctima para la resolución del caso.