
Un tribunal regional de Dresde ha condenado a cuatro miembros de una red criminal nigeriana dedicada al llamado lovescamming –estafas sentimentales por internet– tras acreditar que blanqueaban el dinero robado a mujeres alemanas, muchas de ellas vulnerables. La sentencia impone penas cercanas a los cuatro años de prisión por fraude agravado y actuación en banda, y deja una imagen difícil de olvidar: los acusados comparecieron luciendo marcas de lujo pese a proceder de prisión.
Durante el juicio, los procesados –tres hombres y una mujer– exhibieron ropa y accesorios de Louis Vuitton y otras firmas. En los registros constaba que algunos figuraban con ocupaciones difusas como «diseñador», mientras otra acusada decía trabajar de camarera a tiempo parcial y, en paralelo, cobraba prestaciones sociales. La magistrada no se dejó impresionar: «La ostentación no tapa el daño causado», vino a resumir el fallo.
La jueza fue especialmente dura con Precious O., a quien el tribunal atribuyó el alias de «Gangster Doll». Según quedó probado, se burlaba de las víctimas en los chats, llegando a reírse de su desesperación. «Ese apodo no es casual», subrayó la presidenta del tribunal al motivar la condena.
El caso emblemático es el de una mujer ciega de Dresde, estafada en 30.000 euros tras creer que mantenía una relación con un supuesto médico estadounidense viudo destinado en Siria. La trama desplegó un guion clásico: promesas de amor, emergencias inventadas y peticiones recurrentes de dinero para «viajar» o «resolver problemas» que nunca existieron. El tribunal constató la sofisticación psicológica del engaño y el impacto emocional prolongado sobre la víctima.
La red nigeriana operaba cuentas en Italia, Lituania y Alemania, moviendo unos 140.000 euros. Para despistar a los investigadores, retiraban pequeñas cantidades diarias en efectivo o transferían fondos bajo conceptos engañosos como «regalo» o «ayuda familiar». El reparto interno era claro: un 10% para los «gestores» de las cuentas europeas y el resto hacia la estructura criminal.
Los jueces dejaron constancia de que hay más implicados fuera del banquillo, algunos presuntamente en Nigeria, lo que apunta a ramificaciones internacionales aún activas.
Las autoridades alemanas advierten de que no se trata de un caso aislado. En 2024, la policía desmanteló otra red nigeriana vinculada a matrimonios y citas falsas, asociada a organizaciones criminales como Black Axe. Sólo en Baviera, se denunciaron 450 casos de estafa romántica en 2023, con 5,3 millones de euros en daños; y los expertos recuerdan que muchas víctimas no denuncian por vergüenza.
Los investigadores subrayan que las estafas «419» –tradicionalmente asociadas a Nigeria– han evolucionado hacia redes transnacionales, con ingeniería social avanzada y, cada vez más, herramientas digitales que multiplican su alcance. El fallo de Dresde lanza un mensaje claro: el fraude sentimental también es crimen organizado, y Alemania endurecerá la respuesta penal.