«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Más de 70.000 inmigrantes entraron en la ciudad autónoma

El Gobierno de Sánchez no actuó en Ceuta pese a la información en periódicos marroquíes dos semanas antes de la invasión

La prensa marroquí alertando de la invasión días atrás. Rubén Pulido.

Dos semanas antes del 30 de julio la prensa del norte de Marruecos ya estaba contando, con precisión creciente, lo que iba a ocurrir en Ceuta. El 29 de julio, a mediodía, el digital Tanja7 publicó la frase que convertía toda la secuencia anterior en una advertencia explícita: «Ceuta, a punto de repetir la catástrofe de mayo de 2021». Horas después empezó la entrada masiva de inmigrantes ilegales. La crisis estaba publicada.

La cuenta atrás comenzó el 15 de julio. Ese día Tanja24 informó de un grupo que había salido de noche desde la costa de Castillejos y de que, pese a la intervención de la Marina Real, unas treinta personas alcanzaron Ceuta a nado. La pieza no llegó a los teletipos españoles. Parecía el tipo de suceso que se repite cada verano en esa franja de costa.

Al día siguiente, Maghreb Times contabilizó más de 100 intentos de cruce a nado frustrados en una sola noche. El 18 de julio el mismo medio publicó que las entradas terrestres a Ceuta habían crecido un 149% en términos interanuales. Esa misma tarde, al otro lado de la valla, Ceuta Actualidad titulaba que la ciudad entraba en alerta ante un posible intento masivo coincidiendo con la final del Mundial.

Dos días después, el 20 de julio, Goud cifró en unas 200 las personas que intentaban llegar a nado aprovechando la celebración. La alerta del día 18 se había cumplido, en pequeño, apenas cuarenta y ocho horas después. El 23 de julio, Rue20 informó de la recuperación del cadáver de un menor frente a Ceuta. Ya no era sólo un flujo de inmigración, era un flujo con muertos y Marruecos decidió no endurecer los controles al otro lado.

El 27 de julio, Lakome hizo la suma que nadie había hecho: más de 1.000 entradas en una semana, cuatro cadáveres en un solo día y un sistema de acogida al límite. Tan sólo un día después, el 28 de julio, Maghreb Times abrió edición con cuatro muertos y veinte desaparecidos en un intento de cruce a nado. Goud contabilizó mil doscientas llegadas en ocho días. A media tarde, el mismo Maghreb Times explicó que la niebla estaba abriendo el paso y facilitando cientos de cruces en una noche excepcional.

El 29 de julio la secuencia alcanzó su punto más claro. Tanja24 describió a cientos de personas lanzándose al agua. A mediodía llegó la frase de Tanja7 que resume todo lo anterior. Por la noche, Al3omk informó del cierre de la playa de Castillejos y de un gran despliegue de seguridad marroquí. Sin embargo, las imágenes mostraban la intervención de una única unidad policial ante miles de marroquíes que tenían intenciones de cruzar a España. Media hora más tarde, el mismo digital cifró en más de mil seiscientos los intentos registrados en cuestión de horas y recogió que el presidente de Ceuta reclamaba la intervención de Madrid. La escasa vigilancia policial se confirmó.

Esta secuencia demuestra que la crisis tuvo una capa de señal pública densa, continua y anterior, y que buena parte de ella se publicó en el eje Tánger-Tetuán. No en foros cerrados ni en canales cifrados: en cabeceras indexadas, accesibles con un navegador y un traductor. La información existía y pese a ello, ni autoridades españolas ni autoridades marroquíes actuaron ante lo que de forma explícita uno de estos medios advertía: «Ceuta, a punto de repetir la catástrofe de mayo de 2021».

Estos artículos demuestran que el argumento de la sorpresa dejó de estar disponible, con un volumen de información que cualquiera podía consultar, la señal estaba completa. Una parte de esa cobertura tenía, además, doble uso. Los artículos que informaban del riesgo describían también las rutas, el efecto de la niebla y dónde se concentraba la vigilancia. La misma información publicada con intención de alertar era, en muchos casos, información aprovechable para cruzar.

La razón de fondo no es sólo ajustar cuentas con el 30 de julio. Es que la misma capa de señal sigue emitiendo. Entre el 30 de julio y el 2 de agosto se registraron públicamente varias convocatorias que apuntan a una fecha concreta: el 15 de agosto. La más difundida circuló rotulada con el nombre de Ceuta y esa fecha. Una convocatoria anunciada no acredita capacidad ni ejecución, pero el 30 de julio demostró justamente que la convocatoria pública es sólo uno de los componentes que hacen falta. Pero también demostró la otra mitad del asunto: cuando la señal está completa y publicada, el argumento de la sorpresa deja de estar disponible.

+ en
Fondo newsletter