El Departamento de Seguridad Nacional ya había advertido el pasado mes de mayo de la posibilidad de que antiguos combatientes yihadistas pudieran infiltrarse en los flujos de inmigración ilegal con destino a España, especialmente a través de las rutas procedentes del Sahel.
La advertencia adquiere ahora una especial relevancia después de la entrada masiva de alrededor de 72.000 inmigrantes en Ceuta el pasado 30 de julio, un episodio que desbordó la capacidad de control fronterizo y que ha obligado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a revisar posibles brechas en el dispositivo.
Según publica The Objective, la Guardia Civil mantiene bajo vigilancia a varios inmigrantes que cruzaron desde Marruecos durante la avalancha y sobre los que existen sospechas de vínculos con el extremismo islamista.
Fuentes del Instituto Armado aseguran que estas personas aprovecharon el colapso fronterizo para acceder irregularmente a territorio español y que sus movimientos están siendo monitorizados desde hace más de una semana.
La Guardia Civil vigila a varios sospechosos
Las mismas fuentes señalan que los servicios de información no sólo siguen a personas por posibles conexiones islamistas, sino también a otros individuos presuntamente relacionados con delitos graves.
La principal preocupación de los investigadores es determinar hasta qué punto la entrada simultánea de decenas de miles de personas permitió que individuos de interés policial eludieran los controles ordinarios de identificación y seguridad.
El Gobierno sostiene que la inmensa mayoría de quienes entraron durante la crisis ya regresó a sus países de origen. Sin embargo, fuentes policiales citadas por The Objective calculan que más de 6.000 personas podrían permanecer todavía en Ceuta.
La situación mantiene sometidas a una enorme presión a las Fuerzas de Seguridad, que deben compatibilizar la vigilancia y prevención del delito con la identificación de los recién llegados, las solicitudes de protección internacional y la tramitación de centenares de menores extranjeros no acompañados. «La Policía está totalmente desbordada. Necesitamos ayuda urgente», advierten fuentes policiales.
Interior anunció este viernes nuevos refuerzos antidisturbios ante la posibilidad de que se produzca otra movilización migratoria organizada a través de redes sociales.
Seguridad Nacional ya avisaba de la amenaza del Sahel
El Informe Anual de Seguridad Nacional, publicado en mayo con datos correspondientes a 2025, advertía de forma expresa del deterioro de la situación en el Sahel. «En el Sahel, la inestabilidad política y la proliferación de grupos yihadistas es cada vez más preocupante desde la perspectiva de gestión de las fronteras y control de los flujos migratorios», señala el documento.
El informe vincula directamente la expansión del yihadismo, la inestabilidad política y el deterioro socioeconómico con el aumento de las salidas irregulares desde África hacia España y el resto de Europa.
Y añade una advertencia todavía más explícita: existe «preocupación por la posible filtración de antiguos combatientes dentro de estos flujos masivos de refugiados con destino a las costas españolas».
Seguridad Nacional matiza que los casos detectados hasta entonces eran «testimoniales» y que la participación temporal de algunos individuos en organizaciones yihadistas del Sahel podía responder en ocasiones a motivos de supervivencia o coacción más que a una adhesión ideológica profunda. Aun así, el riesgo estaba identificado oficialmente meses antes del colapso ocurrido en Ceuta.
Mali y Níger, principales corredores
El informe sitúa a Mali y Níger entre los principales nodos terrestres utilizados por las rutas migratorias que atraviesan el continente. Salvo los inmigrantes procedentes directamente del Magreb, buena parte de los flujos pasan por estos países antes de alcanzar puntos de salida como Mauritania, Senegal, Gambia, Marruecos o Argelia.
Estas redes no trasladan únicamente población del África subsahariana, sino también inmigrantes procedentes de África Oriental y Asia. La situación de Mali preocupa especialmente a los analistas de Seguridad Nacional.
El escenario contemplado por el Gobierno prevé que, incluso en caso de cierta estabilización de la capital, las salidas migratorias puedan crecer de manera progresiva y significativa como consecuencia de la expansión de la violencia yihadista y del deterioro institucional.
La crisis ha provocado ya fuertes desplazamientos hacia Mauritania, donde se concentran cientos de miles de ciudadanos procedentes del Sahel, incluidos más de 150.000 refugiados malienses en el campamento de M’Berra y sus alrededores.