Miles de británicos han salido a las calles de Londres para manifestarse contra la imposición del nuevo sistema de identificación digital anunciado por el Gobierno de Keir Starmer. Las avenidas del centro de la capital se llenaron de pancartas y cánticos de rechazo hacia una medida que muchos consideran una amenaza directa a la privacidad y las libertades civiles.
La protesta, que concluyó frente a los edificios gubernamentales de Whitehall, fue supervisada de cerca por un importante despliegue policial. Las autoridades pidieron a los participantes que respetaran el recorrido previsto y se mantuvieran en el lado izquierdo de la calzada para evitar altercados.
El proyecto, presentado por el primer ministro en septiembre, prevé la introducción de una identidad digital obligatoria a partir de 2029. El plan afectaría a todos los trabajadores del país y se justifica oficialmente como «parte de una estrategia para combatir la inmigración ilegal». Sin embargo, el anuncio ha desatado una oleada de críticas tanto dentro como fuera del Parlamento.
Entre los asistentes a la marcha se encontraba el exdiputado conservador Andrew Bridgen, expulsado de su partido en 2023 tras unas polémicas declaraciones sobre las vacunas del covid-19. Bridgen encabezó el grupo de manifestantes, que portaban carteles con mensajes contra el control estatal y efigies de líderes políticos como Sir Keir Starmer.
El movimiento «Mass Non-Compliance», organizador de la convocatoria, difundió un mensaje alarmante en su web: «Si aceptas la identificación digital ahora, puede que sea la última decisión real que tomes en tu vida». La frase se ha convertido en uno de los lemas más repetidos por los participantes, que acusan al Ejecutivo de avanzar hacia un modelo de vigilancia masiva.
Las críticas también se han hecho notar entre las filas conservadoras. El exministro Sir David Davis, conocido por su oposición a las tarjetas de identidad durante el gobierno de Tony Blair, advirtió que este tipo de sistemas «pueden parecer modernos y eficientes, pero en realidad son profundamente peligrosos para la libertad y la privacidad de los ciudadanos».
A su vez, la actual líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, calificó el proyecto de «truco inútil que no detendrá la llegada de inmigrantes ilegales». En la misma línea, Nigel Farage, líder de Reform UK, aseguró que se opone «de manera categórica» a la imposición de identificaciones digitales.