Dos turistas japonesas han sufrido en París una agresión sexual que ha reavivado el debate sobre la seguridad en la capital francesa, especialmente tras confirmarse que uno de los presuntos autores tenía en vigor una orden de expulsión del país en el momento de los hechos.
La agresión se produjo en la madrugada del domingo en la zona de Pigalle, cuando las dos jóvenes, ambas de 22 años y alojadas en un hotel del distrito, fueron abordadas por dos hombres a escasos metros de su alojamiento. Según relataron posteriormente ante la policía, los individuos comenzaron a hacerles proposiciones sexuales y decidieron seguirlas cuando intentaron alejarse.
Los investigadores identificaron a los sospechosos como Moustafa N., un ciudadano egipcio de 31 años sobre el que pesaba una obligación de abandonar el territorio francés (OQTF), y Mohamed D., también de 31 años, de nacionalidad marroquí. En el caso de este último, su identidad exacta sigue siendo objeto de verificación y su situación administrativa aún no ha sido aclarada.
De acuerdo con el testimonio de las víctimas, los dos hombres las acosaron inicialmente en una parada de autobús cercana al hotel. Les propusieron mantener relaciones sexuales en una sauna o en su habitación y, ante la negativa de las jóvenes, las besaron por la fuerza y las manosearon, tocándoles los pechos, las nalgas y el rostro. Tras los hechos, ambas presentaron denuncia formal.
La intervención policial se produjo alrededor de las 4.30 de la madrugada, cuando una patrulla detectó a dos individuos acosando e intentando abrazar a otras jóvenes de apariencia asiática en la misma zona. Los agentes procedieron a su identificación y detención. Posteriormente se confirmó que se trataba de las personas señaladas por las turistas japonesas, según informó el medio Valeurs Actuelles.
Durante el arresto, uno de los sospechosos fue encontrado en posesión de una bolsa con resina de cannabis. En el caso de Moustafa N., la policía confirmó además que se encontraba en situación ilegal y pendiente de expulsión en el momento de la agresión.
El suceso se suma a una cadena de casos recientes que han incrementado la preocupación social por la seguridad de las mujeres en espacios públicos, especialmente en el transporte y en zonas turísticas de París. En los últimos meses, varias agresiones de alto perfil han alimentado un debate nacional sobre la eficacia de las políticas de prevención y control.
En la región parisina, usuarias habituales del RER, especialmente de la línea C, han manifestado un aumento del miedo tras episodios como el intento de violación ocurrido en Choisy-le-Roi el pasado otoño. Algunas mujeres han explicado en medios como Le Figaro que ahora evitan viajar solas, permanecen constantemente alerta o incluso portan gas pimienta. «Todas las mujeres tienen una historia que contar sobre el RER», relató una usuaria identificada como Alicia.
El año pasado también se viralizó el testimonio de una turista brasileña, Jhordana, que logró evitar una violación en un tren de cercanías gracias a la intervención de otro pasajero. La joven describió cómo su agresor la empujó, intentó bajarle la ropa y la estranguló para silenciarla, hasta que pensó que no sobreviviría al ataque.
Otros casos han tenido un fuerte impacto judicial y mediático. En septiembre, el inmigrante centroafricano Jordy Goukara confesó ante un tribunal haber violado a dos mujeres a punta de cuchillo en ataques separados por menos de una hora en París. Ese mismo mes, el ciudadano tunecino Nidhal O. fue condenado a once años de prisión y expulsión permanente de Francia tras ser declarado culpable de seis agresiones sexuales y un intento de violación, la mayoría cometidos en el metro.
Las cifras oficiales respaldan esta creciente inquietud. Según el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres, en 2024 se registraron 3.374 víctimas de violencia sexual en el transporte público en Francia, un 6% más que el año anterior. El 91% de las víctimas fueron mujeres y casi la mitad de los incidentes se concentraron en la región parisina. Las encuestas indican que el 56% de las mujeres afirma sentir miedo al utilizar las redes ferroviarias y que un 80 % viaja en constante estado de alerta.
La investigación por la agresión a las dos turistas japonesas continúa abierta, mientras el caso vuelve a situar en primer plano la seguridad urbana y la protección de las mujeres en la capital francesa.