«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El juicio durará 12 semanas

Dos terroristas del Estado Islámico planearon una masacre contra la comunidad judía de Inglaterra con fusiles de asalto similares a los usados en los atentados de París

Policía de Reino Unido. Europa Press

Dos hombres, Walid Saadaoui (38) y Amar Hussein (52), están siendo juzgados en la Corte de Preston acusados de planear una masacre contra la comunidad judía del norte de Inglaterra, inspirada en los atentados de París de 2015 que dejaron 130 muertos, según informa The Telegraph.

Según la Fiscalía, los acusados pretendían «matar al mayor número posible de judíos» utilizando fusiles de asalto y munición de guerra. Las autoridades los detuvieron en mayo de 2024, antes de que pudieran ejecutar el ataque. Los fiscales aseguran que los islamistas habían logrado introducir de contrabando varias armas al país y esperaban recibir un total de seis fusiles y unas 900 balas, dispuestas para causar «daño incalculable«.

El fiscal Harpreet Sandhu KC explicó al jurado que, al momento de la detención, Saadaoui se encontraba en un aparcamiento de Bolton, donde fue sorprendido por la policía mientras recogía un lote de armas: dos fusiles de asalto, una pistola semiautomática y casi 200 cartuchos. Tras huir del lugar, fue capturado poco después.

El plan, según las pruebas, contemplaba atacar concentraciones de la comunidad judía en Mánchester y sus alrededores, además de asesinar a cualquier agente de policía o militar que intentara intervenir. Los acusados aspiraban a morir como «mártires del islam«, convencidos de estar cumpliendo una misión religiosa.

El fiscal recalcó que «son extremistas que abrazaron la ideología del Estado Islámico«, y que pasaron meses preparándose tanto logística como psicológicamente para morir en el ataque. El juez Mr. Justice Wall advirtió al jurado que este caso no está relacionado con el reciente ataque contra una sinagoga en Manchester, aunque subrayó que el contexto evidencia una creciente amenaza islamista en el Reino Unido.

El proceso judicial, que se extenderá durante doce semanas, revela el nivel de infiltración y fanatismo de las células yihadistas locales, decididos a reproducir en suelo británico las matanzas que devastaron Europa durante la pasada década.

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