«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El problema ha obligado a la Comisión Europea a presentar un Plan de Acción sobre Fertilizantes

El campo, en peligro: la crisis de los fertilizantes amenaza con pérdidas de hasta el 45% en cereales y del 35% en el olivar

Olivar en Andalucía. Europa Press.

La crisis de los fertilizantes amenaza con provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 45% en cereales y del 35% en el olivar tradicional, según las estimaciones técnicas trasladadas por COAG, en un momento de máxima tensión para el campo español y europeo, según informa El Debate.

El encarecimiento de los abonos, uno de los insumos esenciales para la producción agraria, está obligando a muchos agricultores a replantearse decisiones clave sobre sus cultivos. La volatilidad de los precios, agravada por el contexto geopolítico y el aumento de los costes energéticos, reduce los márgenes hasta niveles que el sector considera insostenibles.

Según la organización agraria, los elevados precios de los fertilizantes están llevando ya a muchos agricultores europeos a plantear reducciones de abonado de entre el 40% y el 60%. Ese recorte puede traducirse en una caída muy significativa de la producción, especialmente en cultivos estratégicos como los cereales y el olivar.

El problema ha obligado a la Comisión Europea a presentar un Plan de Acción sobre Fertilizantes, con el que Bruselas pretende garantizar la viabilidad de las cosechas inmediatas y futuras, además de impulsar una industria europea capaz de reducir la dependencia de terceros países.

La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido la estrategia como una apuesta por una industria europea de fertilizantes más fuerte, por la innovación y por soluciones sostenibles de producción propia. A su juicio, la crisis de los combustibles fósiles demuestra que la resiliencia económica y el liderazgo climático están conectados.

Sin embargo, el mensaje de Bruselas no convence al campo. Las organizaciones agrarias consideran que el plan llega tarde, se queda corto y no responde a las reivindicaciones urgentes de los productores, que necesitan alivio inmediato para afrontar una campaña marcada por costes desbocados.

Entre las principales críticas figura que la Comisión mantiene el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y los aranceles a los fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, dos proveedores históricos de este insumo. Para el sector, esas decisiones limitan la capacidad de diversificar el suministro y contribuyen a mantener los precios elevados.

El responsable de COAG en el Comité Económico y Social Europeo (CESE), Jaume Bernis, ha advertido de que Europa no puede permitirse perder capacidad productiva agraria por falta de fertilizantes asequibles.

«Si no se actúa de forma inmediata y contundente, habrá consecuencias directas sobre la producción, los precios de los alimentos y la soberanía alimentaria europea», señaló Bernis.

El planteamiento de la Comisión deja fuera varias de las principales peticiones del campo: la suspensión del CBAM, la supresión de los aranceles a Rusia y Bielorrusia para ampliar las fuentes de suministro y una mayor flexibilidad en la Directiva de Nitratos, que permitiría incrementar el uso de purín y digestato como alternativas al fertilizante mineral.

La preocupación del sector no se limita a la rentabilidad de las explotaciones. Una caída fuerte del abonado puede reducir la producción, encarecer los alimentos y aumentar la dependencia europea de importaciones procedentes de terceros países, precisamente en un momento en el que Bruselas insiste en hablar de autonomía estratégica.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter