El expresidente francés Nicolas Sarkozy ha reventado el tablero político al reclamar abiertamente una alianza entre todas las fuerzas de la derecha —incluido el Rassemblement National (RN)— en adelantos de su próximo libro, escrito durante los veinte días que pasó en prisión preventiva por el caso de la supuesta financiación libia de su campaña de 2007. El giro es mayúsculo: Sarkozy apoyó a Emmanuel Macron en 2017 y 2022 para frenar a Marine Le Pen, pero ahora sostiene que ese «cordón sanitario» ya no tiene sentido.
Según revela el propio expresidente, durante su estancia en prisión mantuvo una larga conversación telefónica con Marine Le Pen, a quien aseguró que nunca respaldaría un «frente republicano» contra ella. «No, y asumiré públicamente esta posición cuando llegue el momento», le habría dicho.
Sarkozy defiende que la derecha francesa sólo puede reconstruirse «desde la unidad más amplia posible, sin exclusiones», en referencia implícita al modelo italiano que llevó a Giorgia Meloni al poder mediante un bloque conservador unido.
La publicación de estas afirmaciones ha provocado un terremoto político. Las figuras históricas de Les Républicains (LR) —el partido heredero del gaullismo y antigua casa de Sarkozy— se han declarado «impactadas».
El exprimer ministro Michel Barnier rechazó de plano cualquier acuerdo con el RN, alegando que ambos partidos «no comparten los mismos valores», aunque reconoció entre líneas que LR ya no es capaz de conectar con el electorado sobre los temas que dominan la agenda: trabajo, seguridad e inmigración.
En cambio, algunos veteranos como Henri Guaino, gaullista y asesor clave de Sarkozy en su día, sí respaldan el diagnóstico del expresidente: «El RN de hoy no es el de Jean-Marie Le Pen. Su electorado ha cambiado, y también su composición interna». A su juicio, más que una ruptura, lo de Sarkozy es una «evolución inevitable».
El actual presidente de LR, Bruno Retailleau, intenta sostener una posición intermedia: rechaza cualquier pacto electoral con el RN, pero reconoce que el partido de Le Pen forma parte del «arco republicano», excluyendo únicamente a la extrema izquierda de La France Insoumise.