El Gobierno de Reino Unido liberará esta semana a otros 1.100 criminales después de que hayan cumplido sólo el 40% de sus condenas en prisión.
A principios de septiembre, alrededor de 2.000 reclusos, incluidos algunos con condenas por graves delitos sexuales, fueron liberados como parte de la campaña del primer ministro laborista, Keir Starmer, para liberar plazas en las prisiones británicas.
Ahora, los traficantes de drogas y los estafadores forman parte del segundo grupo de delincuentes que será libertado este martes, según cuenta The Times, que añade que, esta medida no solucionará el problema de espacio en las cárceles del país hasta al menos primavera de 2026. Funcionarios del Servicio Penitenciario estiman que el plan del gobierno, conocido como sentencia determinada estándar 40 (SDS40), sólo proporcionará espacio hasta el próximo verano.
A la dudosa medida se unen las condenas que el Estado ha impuesto contra personas que participaron en las manifestaciones contra el asesinato de tres menores en Southport. La última de ellas la de Lucy Connolly, una niñera de 41 años que ha sido sentenciada a casi dos años y medio de prisión por publicar un mensaje en las redes sociales a favor de la restricción de la inmigración ilegal en Reino Unido. «Deportación masiva ahora… prended fuego a todos los malditos hoteles llenos de idiotas por lo que a mí respecta», escribió Conolly.
Antes que ella, en agosto, una mujer de 53 años también fue condenada a 15 meses de cárcel tras pedir en Facebook que se hiciera volar una mezquita «con los adultos dentro».
Independientemente de lo ético o no de emitir estos comentarios en redes sociales, las condenas a prisión a personas por expresar su opinión de forma pública contradicen la puesta en libertad de delincuentes condenados por delitos mucho más graves. Y desmontan el argumento de Starmer, quizá el objetivo final no es la liberación de espacio en las prisiones.