«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Piden conceder más poder central para Bruselas y menos margen para los Estados

El líder del Partido Popular Europeo y aliado de Feijoo confirma el giro globalista de su grupo: «La soberanía nacional ya no existe»

Feijoo y Weber. Redes sociales

El presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, ha dejado claro en el debate sobre el Estado de la Unión de este miércoles que su grupo político ha abrazado sin ambages la agenda globalista. Su mensaje fue contundente: «La idea de soberanía nacional es un decorado Potemkin; ya no existe». Con esa afirmación, el dirigente bávaro resumió la línea ideológica que el PPE ha adoptado: más poder central para Bruselas y menos margen para los Estados.

Lejos de defender la autonomía de las capitales, Weber ha apostado por una Europa con competencias irreversibles en política exterior y defensa. Según ha expuesto, sólo un bloque cohesionado y con estructuras supranacionales podrá garantizar la supervivencia del proyecto europeo en un mundo cada vez más competitivo. Su visión pasa por reforzar las instituciones comunitarias a costa de los Estados miembros.

Este planteamiento se alinea directamente con el discurso que Ursula von der Leyen ha pronunciado en la misma sesión. La presidenta de la Comisión ha adornado sus propuestas con conceptos como «independencia europea» o «resiliencia», pero en el fondo sus iniciativas apuntan a reforzar la cesión de competencias. Weber, sin embargo, ha prescindido de matices y se ha presentado abiertamente como adalid del federalismo.

En su intervención, el líder del PPE no ha dudado en cargar contra las formaciones patriotas, acusándolas de servir a intereses ajenos al continente. Los ha tachado de «aliados de Musk, de Washington y de Moscú» y ha advertido de que sus políticas conducirían a Europa a convertirse en una simple «colonia tecnológica» de potencias externas. Con ello, ha evidenciado que el centroderecha tradicional ya se ha redefinido como gestor del proyecto supranacional que avanza desde la Comisión.

Weber también ha salido en defensa de acuerdos polémicos como el tratado comercial con Mercosur, duramente criticado por agricultores europeos. A su juicio, se trata de un pacto «responsable» que evita dejar América del Sur bajo la influencia de Pekín.

En conjunto, el discurso del presidente popular europeo confirma la plena sintonía con von der Leyen: ambos reclaman más tratados internacionales, más integración y un modelo centralizado que supere las viejas fronteras nacionales.

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