«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Decidió aplazar las reformas previstas para el sistema de seguridad a 2029

El Louvre contrató a una mujer izquierdista por «cuota de género» como primera jefa de seguridad dos meses antes del robo histórico

Dominique Buffin. Redes sociales

La ideología woke vuelve a causar estragos en la sociedad occidental. Tal y como ha adelantado el diario The Telegraph, dos meses antes de que se produjera el espectacular robo de las joyas napoleónicas en el Museo del Louvre, ya existían informes internos que alertaban de las graves deficiencias en los sistemas de seguridad del recinto. Aun así, la dirección del museo —encabezada por Laurence Des Cars, primera mujer en ocupar ese cargo— decidió aplazar las reformas previstas hasta el periodo 2025-2029.

El resultado ha sido catastrófico: cuatro ladrones enmascarados ejecutaron a plena luz del día lo que la prensa francesa ha calificado como «el robo del siglo», llevándose piezas pertenecientes a la familia de Napoleón Bonaparte y dejando en evidencia la fragilidad del sistema de vigilancia del museo más visitado del mundo.

El escándalo ha provocado una tormenta política en Francia. La responsable de seguridad del Louvre, Dominique Buffin —designada el pasado septiembre como la primera mujer en ocupar ese puesto—, ha sido acusada de haber sido elegida por motivos ideológicos y no por méritos profesionales. Según denunció la eurodiputada Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen, «Francia se ha convertido en el hazmerreír del mundo por este robo ridículo» y exigió la dimisión inmediata tanto de Buffin como de Des Cars. Maréchal aseguró que la ministra de Cultura, Rachida Dati, «debe asumir responsabilidades por haber impulsado un nombramiento motivado por la agenda feminista, sacrificando la competencia y poniendo en riesgo el patrimonio nacional».

El propio presidente del partido Agrupación Nacional, Jordan Bardella, calificó el asalto como «una humillación intolerable para nuestro país», mientras que Marine Le Pen lo describió como «una herida en el alma de Francia». Ambos coincidieron en que el suceso refleja «la decadencia del Estado» y la falta de autoridad de las instituciones públicas.

Las críticas se extienden también al Ministerio de Justicia. Gérald Darmanin reconoció en una entrevista que «se ha fallado en todos los niveles», al permitir que «un grupo de criminales colocara un montacargas en pleno centro de París, subiera por él, se llevara joyas incalculables y ofreciera al mundo una imagen bochornosa de Francia».

Fuentes cercanas al museo confirmaron que, durante una reunión celebrada tras el robo, varios empleados abuchearon a la directora Des Cars. Denunciaron el aplazamiento de la modernización de los equipos de seguridad y la falta de personal, una queja recurrente entre los sindicatos, que ya habían convocado huelgas meses atrás por la sobrecarga de trabajo y el aumento de visitantes.

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