«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Empieza a sonar como uno de los posibles aspirantes a disputar la dirección del partido

El ministro de Salud del Reino Unido dimite para acelerar la dimisión de Keir Starmer: «He perdido la confianza en su liderazgo»

Wes Streeting. Redes sociales

El secretario de Salud de Reino Unido, Wes Streeting, ha dimitido este jueves tras romper públicamente con el liderazgo del primer ministro, Keir Starmer, en un momento de fuerte tensión interna dentro del Partido Laborista.

La salida de Streeting se produce en un contexto especialmente delicado para el Gobierno británico, marcado por el desgaste tras los malos resultados en las recientes elecciones locales. La debacle electoral ha intensificado las críticas internas y ha abierto un debate sobre la continuidad de Starmer al frente del partido de cara a los próximos comicios generales previstos para 2029.

En su carta de renuncia, el ya exministro explica que ha dejado de confiar en el primer ministro y considera incompatible seguir formando parte del Ejecutivo en estas circunstancias. A su juicio, mantenerse en el cargo habría supuesto actuar en contra de sus principios, por lo que ha optado por apartarse del Gobierno.

Más allá de su dimisión, Streeting ha dado un paso al frente en el plano político al sugerir la necesidad de abrir un proceso de renovación del liderazgo laborista. En este escenario, su nombre empieza a sonar como uno de los posibles aspirantes a disputar la dirección del partido, en un eventual proceso interno.

El exresponsable de Salud combinó en su comunicado algunos elogios hacia Starmer —destacando su victoria electoral en 2024 y su actuación en política exterior— con una crítica contundente al rumbo del Ejecutivo. Entre los factores que, a su juicio, han erosionado el apoyo al Gobierno, mencionó decisiones como el recorte de ayudas a pensionistas, así como una falta de claridad sobre el proyecto político del laborismo.

La dimisión de Streeting no es un hecho aislado, sino la más relevante dentro de una serie de salidas recientes en el gabinete. En los últimos días, varios cargos han abandonado sus responsabilidades, entre ellos responsables de áreas como protección social, comunidades o igualdad, algunos de los cuales han reclamado abiertamente un relevo en la cúpula del partido.

La crisis ha escalado hasta el punto de que cerca de un centenar de diputados laboristas y más de una decena de sindicatos vinculados a la formación han expresado su descontento con el liderazgo actual, llegando en algunos casos a exigir la dimisión de Starmer o, al menos, la definición de un calendario de transición.

Este escenario deja al primer ministro en una posición comprometida, con una división creciente en sus propias filas entre quienes defienden su continuidad y quienes consideran inevitable un cambio de liderazgo en los próximos meses.

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