La investigación sobre la muerte de Henry Nowak apunta ya a dos policías británicos por falta grave: fueron los primeros en llegar, lo esposaron mientras agonizaba y no actuaron pese a que el joven les dijo que no podía respirar y que había sido apuñalado.
La Oficina Independiente para la Conducta Policial (IOPC) ha ampliado las pesquisas tras las denuncias formales presentadas por la familia de Nowak contra la Policía de Hampshire e Isla de Wight. El organismo examina la actuación de los dos agentes que acudieron en primer lugar al lugar de los hechos, así como la de los operadores que atendieron la llamada de emergencia realizada por Vickrum Digwa.
El organismo también analizará si «la raza o la religión» de Henry o de la familia Digwa influyeron en las decisiones adoptadas por los agentes. La investigación abordará además si los policías actuaron condicionados por «suposiciones o prejuicios» vinculados a las tensiones comunitarias de la zona y por las diferencias denunciadas por la familia entre el trato recibido por Nowak y el dispensado a Digwa y sus familiares.
Según las imágenes de las cámaras corporales, Henry dijo a los agentes que no podía respirar y que había sido apuñalado. Uno de los policías le respondió: «No creo que lo estés, amigo». Pese a sus avisos, los agentes lo esposaron por la espalda, lo detuvieron y le leyeron sus derechos antes de que perdiera el conocimiento.
La IOPC sostiene que ambos agentes pudieron incumplir los estándares profesionales relativos a deberes y responsabilidades, uso de la fuerza y conducta desacreditable. En concreto, por no reconocer que Henry necesitaba atención médica urgente, por no actuar de inmediato cuando dijo que había sido apuñalado y que no podía respirar, y por arrestarlo y esposarlo en lugar de prestarle primeros auxilios.
Uno de los policías también podría haber vulnerado las normas de autoridad, respeto y cortesía por desestimar la advertencia de Henry de que había sido apuñalado.
Digwa ha sido ahora condenado a cadena perpetua por asesinato, con un cumplimiento mínimo de 21 años. Sin embargo, el asesino no recibió el mismo trato que Henry en el momento de los hechos: los agentes lo detuvieron sin esposarlo y la Policía de Hampshire confirmó que permaneció sin grilletes durante los cuatro días que pasó bajo custodia antes de ser acusado.
Ese contraste es el eje de la denuncia de la familia. Mark Nowak, padre de Henry, calificó de «inhumano y degradante» el trato que recibió su hijo y lo comparó con la «decencia» que, a su juicio, los agentes mostraron hacia Digwa.
El asesinato se produjo el 3 de diciembre de 2025 en Southampton, a pocos minutos del Highfield House Hotel, un lugar utilizado por el Ministerio del Interior británico para alojar a alrededor de cien solicitantes de asilo. En los meses anteriores, la zona de Portswood había sido escenario de protestas y de una tensión creciente tras varios incidentes, entre ellos la detención de dos solicitantes de asilo por agresión sexual.
Ese clima forma parte de los elementos que analizará la IOPC, que examinará si las decisiones policiales estuvieron condicionadas por las tensiones comunitarias de la zona. El jefe de la Policía de Hampshire e Isla de Wight, Alexis Boon, ha pedido disculpas por la actuación de sus agentes, aunque ha negado que Nowak recibiera un trato distinto por su raza.
Los dos agentes investigados no han sido suspendidos, aunque permanecen apartados del trabajo. La Policía ha señalado que, si regresan al servicio, no desempeñarán funciones de atención directa al público.