El Parlamento Europeo ha aprobado una nueva normativa que obligará a identificar mediante microchip a todos los perros y gatos en la Unión Europea, en una medida que afectará a más de 150 millones de animales y que será implantada de forma progresiva durante los próximos años.
La regulación, acordada previamente con el Consejo de la UE, establece por primera vez un marco común en todo el bloque para la cría, venta y tenencia de mascotas, con el objetivo de «combatir el comercio ilegal y mejorar el bienestar animal».
Entre las principales medidas figura la obligación de registrar a todos los animales en bases de datos nacionales interconectadas a nivel europeo, lo que permitirá rastrear su origen y dificultar las transacciones anónimas en un mercado que mueve miles de millones de euros.
Asimismo, la normativa introduce requisitos mínimos para la cría de animales, incluyendo estándares sobre espacio, higiene, atención veterinaria y condiciones generales de bienestar. También se imponen restricciones a las denominadas «granjas de cachorros», prohibiendo el confinamiento permanente en jaulas y limitando la frecuencia de reproducción.
La legislación afecta a unos 72 millones de perros y 83 millones de gatos en la UE, que ahora deberán llevar el microchip. No obstante, su aplicación será gradual: los criadores y vendedores dispondrán de hasta cuatro años para adaptarse, mientras que las obligaciones para los propietarios particulares se desplegarán en un plazo de hasta diez años en el caso de los perros y quince en el de los gatos.
La aprobación de esta normativa contrasta con las dificultades que atraviesan otras políticas clave en la Unión Europea, donde cuestiones como el control migratorio o la gestión de fronteras siguen generando bloqueos políticos prolongados, mientras iniciativas regulatorias como la identificación obligatoria de mascotas avanzan con amplio consenso en Bruselas.