«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Losdiputados de Patriotas por Europa la criticaron por abrir las fronteras a la inmigración masiva

El Parlamento Europeo premia a Merkel y la ex canciller pide más control y regulación sobre las redes sociales

Angela Merkel y Ursula von der Leyen. Europa Press.

El Parlamento Europeo ha concedido a Angela Merkel la recién creada Orden Europea del Mérito, una distinción impulsada por la Eurocámara para reconocer a figuras que hayan contribuido a la integración europea y a la defensa de los llamados «valores europeos». La decisión ha provocado críticas entre eurodiputados soberanistas y patrióticos, que recuerdan el legado de la ex canciller alemana en materia migratoria, energética y de cesión de soberanía.

El galardón fue creado en 2025 con motivo del 75 aniversario de la Declaración Schuman y se entrega por primera vez este año. Junto a Merkel fueron reconocidos también el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y el expresidente polaco Lech Wałęsa, incluidos en la categoría de miembros distinguidos, la más alta de las tres previstas por la orden.

La presidente del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, defendió la creación del premio al afirmar que Europa ha sido construida por personas capaces de «tender puentes, derribar barreras, derrocar dictaduras y superar crisis». Según Metsola, la Orden Europea del Mérito busca honrar a quienes no sólo creyeron en Europa, sino que «ayudaron a construirla».

Los premiados fueron elegidos por un comité de selección integrado por la propia Metsola, las vicepresidentas del Parlamento Europeo Sophie Wilmès y Ewa Kopacz, y antiguos altos cargos de la UE como Michel Barnier, José Manuel Barroso, Josep Borrell y Enrico Letta.

Entre los reconocidos figuran también la presidente de Moldavia, Maia Sandu; el ex canciller austríaco Wolfgang Schüssel; el ex alto representante para la Política Exterior de la UE Javier Solana; el expresidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet; la exvicepresidente de la Comisión Europea Viviane Reding; la abogada ucraniana de derechos humanos Oleksandra Matviichuk; y la banda irlandesa U2. En total, fueron condecoradas 20 personas.

En su discurso de aceptación, Merkel pidió a la Unión Europea mantener el rumbo regulatorio sobre internet, las redes sociales y la inteligencia artificial. La ex canciller sostuvo que los fundamentos de la democracia están amenazados y reclamó avanzar en el control de los grandes espacios digitales.

«Continúen por el camino de regular las redes sociales», afirmó Merkel ante la Eurocámara. «Continúen por el camino de regular la inteligencia artificial», añadió.

La ex dirigente alemana advirtió de que creer que ya no existe responsabilidad en la difusión de información o que no debe rendirse cuentas por las mentiras terminaría socavando las bases de la democracia. Merkel admitió que pueden cometerse errores cuando se restringen ciertas libertades, aunque sostuvo que ese riesgo es asumible.

Sus palabras fueron recibidas con inquietud por sectores críticos con la deriva regulatoria de Bruselas, que ven en el discurso de Merkel una nueva defensa del intervencionismo europeo sobre el espacio público digital. Para estos grupos, la UE utiliza la lucha contra la desinformación como argumento para ampliar su capacidad de control sobre redes sociales, plataformas e inteligencia artificial.

La concesión del premio a Merkel también provocó rechazo por parte de eurodiputados de derechas. Representantes de Patriotas por Europa decidieron no asistir a la ceremonia en señal de protesta.

Los críticos recuerdan especialmente la política migratoria impulsada por Merkel durante la crisis de 2015 y 2016, cuando Alemania abrió sus puertas a una entrada masiva de inmigrantes bajo el lema «Wir schaffen das» —«podemos hacerlo»—, una frase que se convirtió en símbolo de una de las mayores crisis migratorias de la historia reciente de Europa.

Varios eurodiputados llevaron carteles con esa consigna y con mensajes como «Merkel arruinó la UE», en alusión al impacto que, a su juicio, tuvo su política de puertas abiertas sobre la seguridad, la cohesión social y la estabilidad política del continente.

La crítica no se limita a la inmigración. Los detractores de Merkel también señalan su política energética, marcada por el cierre nuclear alemán y la dependencia del gas ruso, una estrategia que dejó a Alemania expuesta a Moscú y debilitó la seguridad energética europea tras la invasión de Ucrania.

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