«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Explosivas acusaciones reabren viejas heridas en los Balcanes

El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, es acusado de participar en los ‘safaris humanos’ durante la guerra de Bosnia

Aleksandar Vučić. Europa Press.

El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, ha sido acusado de haber participado en los llamados «safaris de francotiradores» durante el asedio de Sarajevo, una de las etapas más brutales de la guerra de Bosnia (1992-1996). La denuncia ha sido presentada ante la Fiscalía italiana por Domagoj Margetić, un periodista de investigación croata, quien asegura disponer de vídeos, fotos y documentación que situarían al líder serbio en posiciones militares desde las que presuntamente se disparaba a civiles.

Según Margetić, Vučić habría formado parte en 1992 y 1993 de un destacamento paramilitar ligado al Partido Radical Serbio, entonces bajo el mando de Vojislav Šešelj. Asegura que el grupo operaba en el cementerio judío de Sarajevo, utilizado como una de las principales posiciones de francotiradores desde las que fue hostigada la población civil. Más de 10.000 personas murieron durante el asedio, muchas de ellas por fuego desde estas zonas elevadas.

Las acusaciones incluyen un vídeo de 1995 en el que se ve a un joven Vučić en un todoterreno decorado con un cráneo humano con casco azul de la ONU; y otro de 1993 en el que, según Margetić, porta un rifle. Los partidarios del presidente serbio aseguran que el objeto del segundo vídeo no es un arma, sino un trípode de cámara, y que Vučić trabajaba entonces como periodista. El propio mandatario sostiene que se trataba de un paraguas.

La Fiscalía de Milán investiga desde hace meses la posible participación de ciudadanos italianos, rusos y estadounidenses en estos supuestos «safaris humanos», descritos en un documental esloveno de 2022 como viajes pagados por extranjeros adinerados para disparar a civiles durante los fines de semana. Un exdiplomático italiano, Michael Giffoni, afirmó que ya en 1994 le advirtieron en Sarajevo de la existencia de estas prácticas y que los servicios de inteligencia italianos colaboraron con los bosnios para frenarlas.

El entorno de Vučić ha calificado las acusaciones como «desinformación maliciosa» destinada a erosionar la imagen internacional de Serbia. Su portavoz señaló a The Telegraph que el presidente «no participó en actividades de combate, no usó armas y no tuvo ningún rol militar».

Expertos en Balcanes piden cautela. La investigadora Helena Ivanov, del think tank Henry Jackson Society, recordó que durante aquella guerra circularon tanto horrores reales como falsedades atroces, por lo que toda acusación de este calibre debe ser examinada «con una investigación transparente y rigurosa». Las imágenes publicadas por analistas como Jasmin Mujanović refuerzan, según él, la necesidad de esclarecer lo sucedido, pero insiste: «Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias».

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