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RECHAZA REPETIR EL FRACASO DEMOGRÁFICO DE EUROPA OCCIDENTAL

El presidente patriota de Polonia descarta la inmigración masiva como «solución» a la crisis demográfica: «Ese no será el camino»

Karol Nawrocki. Europa Press.

El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha rechazado que la inmigración masiva sea la respuesta a la grave crisis demográfica que amenaza al país y al conjunto de Europa. Durante su intervención en la cumbre Poland Future Summit, celebrada en Varsovia, Nawrocki defendió que Polonia debe apostar por las familias, la natalidad y la estabilidad económica en lugar de importar población para compensar artificialmente el envejecimiento.

«La presión migratoria en Europa occidental no ha resuelto el problema, sino que ha traído guetización, dificultades de integración y disturbios sociales», afirmó. El jefe del Estado fue tajante: «Ese no es ni será el camino polaco. No resolveremos la crisis demográfica cediendo ante la presión migratoria».

La inmigración no ha salvado la natalidad europea, dice Nawrocki

Nawrocki señaló que Polonia y el resto del continente afrontan una caída persistente de los nacimientos que impide reemplazar a las generaciones envejecidas.

Numerosos gobiernos de Europa occidental han tratado de corregir este desequilibrio mediante la entrada masiva de extranjeros. Sin embargo, el presidente polaco sostiene que esa política no ha resuelto las causas profundas de la crisis.

La llegada de millones de inmigrantes puede aumentar temporalmente la mano de obra y maquillar algunas estadísticas, pero no garantiza la cohesión social, la integración cultural ni la continuidad histórica de una nación.

En lugar de recuperar la natalidad, países como Francia, Alemania, Bélgica o Suecia afrontan ahora barrios segregados, tensiones identitarias y crecientes problemas de seguridad. Polonia, advirtió Nawrocki, no debe repetir ese modelo.

Polonia pierde cada año una ciudad entera

La situación demográfica polaca es crítica. Durante el último año se produjeron alrededor de 160.000 muertes más que nacimientos, una pérdida de población equivalente a la desaparición anual de una ciudad de tamaño medio. La tasa de fertilidad descendió hasta los 1,1 hijos por mujer en 2024, el nivel más bajo registrado en la historia del país y uno de los menores del mundo.

Las previsiones de la oficina estadística polaca —GUS— advierten de que la población podría caer desde los actuales 37,4 millones de habitantes hasta situarse por debajo de los 30 millones.

La reducción no sólo amenaza la continuidad demográfica de la nación. También pondrá bajo presión el sistema de pensiones, la sanidad, la educación, la industria y la defensa. «Debemos hacer todo lo posible para detener el agravamiento del problema demográfico en Polonia y en Europa», afirmó Nawrocki.

Menos impuestos para las familias numerosas

Frente a la receta migratoria, el presidente reclama una política económica orientada a facilitar la formación de familias y el nacimiento de hijos. Una de sus primeras iniciativas legislativas tras asumir el cargo fue una propuesta para eximir del impuesto sobre la renta a los padres con dos o más hijos.

La medida, sin embargo, no ha llegado a ser debatida por el Parlamento, donde la coalición de centroizquierda dirigida por el primer ministro Donald Tusk dispone de mayoría gubernamental.

Nawrocki también ha impulsado la elevación del umbral a partir del cual se aplica el tramo superior del impuesto sobre la renta, una reforma que permitiría a las familias conservar una mayor proporción de sus ingresos. «Dado el consenso existente en el Parlamento, no entiendo por qué el Gobierno no tramita esta iniciativa», reprochó.

La propuesta cuenta con el apoyo de Ley y Justicia —PiS—, Confederación, Polonia 2050 y el Partido Popular Polaco. Estos grupos podrían reunir una mayoría parlamentaria, pero la iniciativa permanece bloqueada por el presidente de la Cámara, Włodzimierz Czarzasty, líder de La Izquierda.

El Gobierno de Tusk bloquea las medidas natalistas de Nawrocki

La disputa refleja dos modelos enfrentados. Por un lado, Nawrocki y las fuerzas conservadoras plantean que el Estado debe eliminar obstáculos fiscales, laborales y económicos para que los polacos puedan formar familias numerosas.

Por otro, la izquierda y una parte del liberalismo europeo continúan tratando la inmigración como una herramienta para cubrir vacantes laborales y sostener el crecimiento económico. El presidente ha pedido también a las empresas que permitan una mejor conciliación entre la vida familiar y profesional, aunque ha advertido contra el exceso de regulación que podría perjudicar la creación de empleo.

Las ayudas económicas no han logrado revertir la caída

Los distintos gobiernos polacos han aprobado durante los últimos años políticas destinadas a frenar el invierno demográfico. Entre ellas figura una prestación universal de unos 200 euros mensuales por hijo, además de la recuperación de la financiación pública para tratamientos de fecundación in vitro.

Pese a estas medidas, la tasa de fertilidad ha continuado cayendo. Los analistas señalan como causas principales la falta de vivienda asequible, la precariedad laboral, la inseguridad económica y las dificultades para conciliar la maternidad con el empleo. Millones de ciudadanos trabajan como autónomos o bajo fórmulas contractuales inestables, lo que dificulta emprender proyectos familiares a largo plazo.

La población activa podría perder 2,1 millones de personas

Un informe del Instituto Económico Polaco alertó de que, para 2035, el país podría perder 2,1 millones de trabajadores, equivalentes al 12,6% de su población activa actual. El impacto económico sería considerable. La reducción de la fuerza laboral podría provocar una caída del PIB de entre el 6% y el 8%.

La educación perdería hasta un 29% de sus trabajadores, la sanidad un 23% y la industria alrededor de un 11%.

La llegada de más de un millón de ucranianos y de cientos de miles de inmigrantes procedentes de Asia ha amortiguado parcialmente la caída de la población. Sin embargo, las propias autoridades estadísticas reconocen que esos flujos no podrán evitar el declive a largo plazo.

Además, muchos trabajadores extranjeros podrían abandonar el país ante una recesión, un cambio en las condiciones laborales o el avance de la robotización y la inteligencia artificial.

Nawrocki y el creciente consenso contra el modelo occidental

En Polonia existe un consenso político cada vez mayor sobre la necesidad de evitar una inmigración rápida y masiva procedente de sociedades culturalmente alejadas. PiS y Confederación se oponen frontalmente a este modelo, aunque el anterior Gobierno conservador permitió una entrada significativa de trabajadores extranjeros.

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