«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ni siquiera Olaf Scholz en sus peores momentos registró un rechazo tan amplio

El pueblo alemán rechaza las políticas globalistas de Merz: sólo el 13% está satisfecho

Friedrich Merz. Redes sociales

Una encuesta del instituto Forsa ha desvelado que sólo el 13% de los alemanes está satisfecho con el trabajo del canciller Friedrich Merz, mientras que el 85% se declara insatisfecho. En cuanto a la labor del Gobierno federal en su conjunto —la coalición negro-roja—, las cifras son aún más duras: apenas el 11% aprueba su gestión y el 87% la rechaza. Los datos corresponden al último RTL/ntv-Trendbarometer, realizado entre el 30 de abril y el 5 de mayo de 2026, y se han convertido en la noticia política del momento en Alemania.

Se trata de un nuevo récord negativo para cualquier canciller desde que Forsa comenzó a medir este indicador. Merz, que asumió el cargo hace apenas un año, ha visto cómo se derrumba la confianza que depositaron en él los votantes tras las elecciones. Medios como n-tv, ZEIT y RTL coinciden en que ni siquiera Olaf Scholz en sus peores momentos registró un rechazo tan amplio y tan rápido.

Detrás de este desplome hay un profundo malestar ciudadano. Miles de alemanes expresan su enfado por la persistente crisis energética, que ha disparado los precios de la electricidad y el gas, ha obligado a muchas familias a apretarse el cinturón y ha puesto en jaque la competitividad industrial del país. A esto se suma el caos migratorio que vive Alemania: la llegada masiva de solicitantes de asilo, los problemas de integración en varias ciudades y el aumento de la inseguridad en barrios sensibles han generado un sentimiento generalizado de que el Gobierno ha perdido el control de las fronteras y de la política interior.

La oposición, especialmente desde la AfD y sectores de la CDU/CSU crítica, señala que Merz prometió «orden y seguridad» y que, sin embargo, la realidad cotidiana muestra lo contrario. Los sondeos internos de Forsa reflejan que estos dos temas —energía y migración— son los que más pesan en la opinión pública y explican por qué una mayoría tan abrumadora ha dado la espalda al Ejecutivo en tan poco tiempo.

Con estos números, el panorama político alemán se complica. Analistas coinciden en que Merz se enfrenta a una crisis de legitimidad que podría obligarle a reajustar su agenda o incluso a adelantar elecciones si la situación no mejora en los próximos meses. Mientras tanto, en las calles y en las redes sociales, el descontento crece y se convierte en el principal desafío para la estabilidad del Gobierno.

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