«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Epping, Nuneaton...

El Reino Unido vive una nueva oleada de protestas contra la acogida de inmigrantes ilegales en barrios residenciales

Protesta en contra de la inmigración ilegal en el Reino Unido.

Este sábado 9 de agosto, Inglaterra vivió una nueva jornada de protestas contra la política de alojar solicitantes de asilo en las inmediaciones de comunidades locales. Las manifestaciones se extendieron a varias ciudades y pusieron de manifiesto la creciente tensión por la llegada de inmigrantes ilegales a hoteles y viviendas particulares.

El problema adopta distintas formas: desde el Ministerio del Interior llenando hoteles enteros de inmigrantes ilegales, hasta autoridades locales que alquilan viviendas de ocupación múltiple (HMO) a propietarios privados para destinarlas a solicitantes de asilo. El aumento de esta población ha ido acompañado de acusaciones de delitos graves, lo que ha elevado la preocupación por la seguridad en los barrios.

Los casos más notorios en la actualidad se encuentran en Epping (Essex) y Nuneaton (Warwickshire), donde un etíope y dos afganos, respectivamente, están acusados de delitos sexuales. Mientras que la protesta de Nuneaton fue retratada por la prensa como un foco de tensión nacional, también hubo movilizaciones en Bristol, Leicester y Birmingham. En Liverpool, contramanifestantes fueron acusados de agredir a la reportera de GB News, Sophie Reaper, y en Bournemouth, las protestas contra hoteles con ilegales coincidieron con el lanzamiento de patrullas locales de «vigilantes».

Siguiendo el ejemplo de Epping, estas concentraciones suelen estar organizadas por padres preocupados, a menudo encabezadas por madres y con el respaldo de concejales del partido Reform UK, liderado por Nigel Farage.

En contraste, buena parte de los medios británicos opta por destacar la supuesta implicación de la extrema derecha. The Guardian afirmó que la protesta de Nuneaton fue organizada por el grupo nacionalista Homeland Party y no ocultó su tono despectivo al señalar que «se pudo ver a algunos manifestantes turnándose para cantar karaoke en la calle frente al pub Wetherspoon’s».

La cadena de pubs JD Wetherspoon, popular por sus precios asequibles, es habitual blanco de las críticas de la élite política británica. Estas alusiones son, para muchos, un reflejo de la desconexión entre el establishment y los ciudadanos, que frente a la inmigración ilegal de pequeños barcos lanzan un mensaje claro: «¡Ya basta!».

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