
Austria ha comenzado a aplicar su prohibición nacional del velo islámico para las alumnas menores de 14 años, una medida que afecta tanto a los colegios públicos como a los privados y que el Gobierno presenta como una política de protección de la infancia e igualdad entre hombres y mujeres.
La norma entró en vigor este 7 de septiembre, coincidiendo con el comienzo del curso escolar, en Viena, Baja Austria y Burgenland. El resto de estados federados la aplicará a partir de la próxima semana.
El Ejecutivo conservador considera que prendas como el hiyab constituyen, cuando son impuestas a niñas, un instrumento de presión y control social. La ministra de Integración, Claudia Bauer, del ÖVP, ha definido el velo como «un signo de opresión y un medio para controlar a las niñas desde la primera infancia».
El canciller Christian Stocker ha endurecido además durante los últimos meses su discurso frente al islamismo político y ha llegado a defender una prohibición constitucional de esta corriente. «No quiero vivir en un Estado islámico», afirmó recientemente.
La entrada en vigor de la norma ya ha provocado desafíos. Periodistas del diario austríaco Heute observaron el primer día de clase a varias niñas llegando con hiyab a un colegio islámico de Viena, algunas acompañadas por sus madres.
La legislación establece un procedimiento gradual. En primer lugar, los centros deberán mantener conversaciones con la alumna y sus responsables legales. En caso de incumplimientos reiterados podrán intervenir los servicios de protección de menores y, como último recurso, los padres podrán enfrentarse a multas de entre 150 y 800 euros. La aplicación recaerá en buena medida sobre los profesores, lo que ha generado preocupación entre los sindicatos docentes ante posibles conflictos con algunas familias.
El Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), primera fuerza en numerosos sondeos nacionales, considera insuficiente la medida. La formación soberanista reclama una prohibición general de los velos y prendas que cubran el rostro en todos los centros educativos, independientemente de la edad de las alumnas, y pretende extenderla también al profesorado.
«No hay sitio para el islam político en Austria, y desde luego tampoco en nuestras escuelas», afirmó la dirigente del FPÖ Ricarda Berger. El partido defiende que las escuelas deben ser espacios donde las normas comunes prevalezcan sobre las prácticas religiosas que considera incompatibles con la igualdad entre sexos y la integración.