Los últimos datos del Ministerio del Interior italiano revelan un panorama demoledor: el 44% de los detenidos por violencia sexual en 2024 son extranjeros, aunque sólo representan el 9% de la población residente. En el caso de las violaciones en grupo, la cifra es aún más alarmante: la mitad de los autores no son italianos.
Las estadísticas, difundidas por la periodista Francesca Totolo y elaboradas a partir de informes oficiales, muestran que el impacto de la inmigración ilegal y descontrolada sobre la seguridad pública es ya un tema central en el debate político italiano. Y no sólo afecta a adultos: en 2023, el 56% de los arrestados por delitos sexuales contra menores eran extranjeros, una desproporción histórica.
El informe «Jóvenes y violencia de género», elaborado por el Departamento de Seguridad Pública, añade más datos preocupantes. Entre 2020 y 2023, el 59% de los agresores sexuales de entre 14 y 34 años eran extranjeros, pese a que este grupo poblacional apenas supone un 12% del total. En delitos como matrimonios forzados, la estadística es aún más extrema: el 100% de los autores eran extranjeros.
Francesca Totolo ha documentado, además, una larga lista de agresiones sexuales cometidas por inmigrantes —muchos de ellos ilegales o con órdenes de expulsión ignoradas— sólo en los primeros diecinueve días de noviembre. Los casos abarcan desde acoso en plena vía pública, persecuciones o ataques en autobuses y trenes, hasta violaciones múltiples perpetradas por delincuentes reincidentes que ya habían sido identificados por la policía.
Entre los episodios recopilados destacan: Una joven acosada y manoseada por un grupo de extranjeros en Parma. Una mujer asaltada a cuchillo en un carril bici de Borgo Panigale por un inmigrante violento. Una turista panameña violada en Florencia por dos hombres con antecedentes. Una conductora de autobús agredida por menores magrebíes que la amenazaron con «cortarle el cuello». Una estudiante perseguida y acorralada por un acosador armado en Perugia. Una mujer atacada en Cantù por un extranjero que intentó desnudarlas para violarla al abrir su tienda.
Totolo concluye que Italia «está sacrificando a miles de mujeres en nombre de los puertos abiertos y el multiculturalismo», una afirmación que ha reavivado el debate sobre la política migratoria y el fracaso de los mecanismos de expulsión: numerosos agresores identificados llevaban años ignorando órdenes de deportación.