«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
advierte de que eslovaquia puede sumarse al bloqueo

Fico se solidariza con Orbán y exige a Von der Leyen que condene las amenazas de Zelenski

Viktor Orbán y Robert Fico. Europa Press

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha expresado su «plena solidaridad» con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, tras las polémicas declaraciones del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que han sido interpretadas en Budapest como una amenaza directa contra el líder húngaro.

En un mensaje difundido públicamente, Fico ha denunciado lo que califica de comportamiento «chantajista» por parte del dirigente ucraniano y ha advertido de que, si continúa esa actitud, más países de la Unión Europea podrían sumarse al bloqueo del préstamo de 90.000 millones de euros que Bruselas pretende conceder a Kiev.

El jefe del Gobierno eslovaco ha ido más allá y ha reclamado una reacción inmediata de las instituciones europeas. En concreto, ha pedido a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, António Costa; y a la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, que se distancien de lo que considera unas declaraciones «escandalosas» del presidente ucraniano.

La polémica amenaza de Zelenski

La controversia se ha desatado después de que Zelenski haya insinuado que podría facilitar a militares ucranianos la dirección de Orbán si Hungría continuaba bloqueando el paquete de ayuda de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania. En Budapest, estas palabras han sido interpretadas como una amenaza abierta contra el primer ministro húngaro.

Desde el Ejecutivo húngaro se ha denunciado que este tipo de comentarios «han superado todos los límites aceptables», al considerar que amenazar con señalar a un dirigente europeo por oponerse a un nuevo paquete de financiación no tiene cabida en la diplomacia entre países aliados.

El pulso energético y financiero con Kiev

El choque se produce en plena escalada de tensiones entre Ucrania y varios países de Europa Central por el cierre del oleoducto Druzhba, que transporta petróleo hacia Hungría y Eslovaquia. Budapest y Bratislava acusan a Kiev de retrasar la reapertura de la infraestructura, mientras que Ucrania sostiene que el daño se debe a ataques rusos.

Como respuesta, el Gobierno de Orbán ha amenazado con bloquear el préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania hasta que se restablezca el flujo energético, una decisión que ha elevado la tensión política dentro de la Unión Europea.

Fico se ha alineado con Budapest en este pulso con Kiev y ha advertido de que Eslovaquia también está dispuesta a endurecer su postura si Ucrania continúa ignorando los intereses energéticos de los países de la región.

Las palabras del primer ministro eslovaco añaden presión sobre las instituciones comunitarias, que intentan evitar una fractura interna en el bloque europeo en plena guerra en Ucrania.

Sin embargo, Fico ha dejado claro que no aceptará lo que considera amenazas o presiones contra gobiernos europeos. Y lanza una advertencia directa: si Zelenski mantiene esta estrategia de confrontación, el veto al gran paquete de ayuda financiera a Ucrania podría extenderse a más países dentro de la Unión.

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