Hungría encara este domingo las elecciones europeas más importantes del año; unos comicios marcados por la injerencia de Bruselas en la campaña electoral con sondeos falsos contra el primer ministro, Viktor Orbán.
El Partido Popular Europeo se alineó con los socialistas, los comunistas y los verdes para criminalizar a Hungría en una carta enviada a la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, a 48 horas de unos comicios que representan un plebiscito sobre la soberanía nacional, defendida por Orbán y Fidesz, que cuentan con un legado de prosperidad, defensa de la familia, de las raíces cristianas, de la identidad nacional y de los valores occidentales, y Péter Magyar, el candidato globalista que actúa al servicio los burócratas y que cuenta con el respaldo de la extrema izquierda en la «coalición antiOrbán».
Orbán cuenta con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El pasado jueves le definió como «líder firme», al tiempo que pidió el voto para él este domingo. «Orbán es un líder verdaderamente firme y poderoso, con un historial probado de resultados fenomenales. Lucha incansablemente por su gran país y su pueblo»
Por ello, mostrándose «orgulloso» de haber apoyado al primer ministro húngaro en su reelección en 2022, el presidente estadunidense señaló que era un «honor» para él «volver a hacerlo» con un «verdadero amigo, luchador y ganador». «Cuenta con mi respaldo total y absoluto para su reelección como primer ministro de Hungría: Viktor Orbán nunca decepcionará al gran pueblo de Hungría. ¡Lo apoyo totalmente!», añadió.
El viernes, el primer ministro de Hungría dejó clara la importancia capital de estos comicios. «No sólo se elige un gobierno: se elige el destino de una nación», aseveró el primer ministro antes de avisar por enésima vez que Magyar, con el respaldo de «servicios secretos extranjeros», no se detendrá «ante nada» para llegar al poder.
«Ya están organizando manifestaciones y disturbios antes del recuento de votos», aseveró antes de denunciar un inminente «intento organizado de cuestionar la decisión del pueblo húngaro mediante el caos, la presión y el descrédito internacional».