«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
ambas dirigentes consideran imprescindible anticiparse y reforzar las medidas de control

Italia y Dinamarca se unen para hacer frente a la inmigración masiva: llaman a reforzar las fronteras en Europa para evitar una ola de iraníes

Meloni y Frederiksen. Redes sociales

Giorgia Meloni y Dinamarca han pedido predecir el riesgo de que se produzca la misma oleada de inmigración que en 2015 y 2016, ante el temor de que el conflicto en Oriente Medio vuelva a desencadenar un flujo masivo de personas hacia territorio europeo. En ese contexto, ambas dirigentes consideran imprescindible anticiparse y reforzar las medidas de control en las fronteras exteriores de la Unión Europea.

La primera ministra italiana y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, trasladaron esta preocupación en una carta remitida al Consejo Europeo con fecha del 18 de marzo. En el documento, advierten de que repetir un escenario similar al de hace una década supondría graves consecuencias, tanto desde el punto de vista humanitario como en términos de estabilidad interna para los países miembros.

Según subrayan, una llegada descontrolada de refugiados e inmigrantes no sólo afectaría a quienes huyen de zonas en conflicto, sino que también podría tensionar la seguridad y la cohesión dentro del bloque comunitario. Por ello, insisten en la necesidad de actuar con rapidez y coordinación.

Entre las medidas propuestas, ambas mandatarias reclaman a la Comisión Europea la puesta en marcha de un paquete de ayuda humanitaria valorado en 458 millones de euros. El objetivo sería reforzar el apoyo en los países de origen y en regiones próximas a los conflictos, con la intención de evitar desplazamientos masivos hacia Europa.

En esta línea, defienden que la asistencia debe prestarse, siempre que sea posible, en los lugares de origen de los desplazados. Argumentan que esta estrategia permitiría atender a un mayor número de personas de forma más eficaz, reduciendo al mismo tiempo la presión migratoria sobre la Unión.

No obstante, reconocen que, si estos movimientos de población resultan inevitables, Europa debe estar preparada para afrontarlos. En ese caso, consideran clave endurecer los controles fronterizos y mejorar los mecanismos de gestión de entradas.

Estas posiciones fueron abordadas en un encuentro informal en el que participaron, además de Meloni y Frederiksen, el primer ministro neerlandés Rob Jetten junto a representantes de varios países de la UE —entre ellos Alemania, Polonia, Grecia, Suecia o Hungría— y miembros de la Comisión Europea. En la reunión se debatieron fórmulas consideradas «innovadoras» para contener la inmigración derivada de la inestabilidad en Oriente Medio.

Las alertas sobre un posible incremento de los flujos migratorios no son nuevas. A comienzos de marzo, el canciller alemán Friedrich Merz ya había advertido de que un eventual colapso en Irán podría provocar desplazamientos masivos difíciles de controlar.

El recuerdo de la crisis migratoria de 2015 sigue muy presente en las instituciones europeas. Aquel año, cientos de miles de refugiados, en su mayoría procedentes de Siria, llegaron al continente huyendo de la guerra, y se registraron cerca de 1,3 millones de solicitudes de asilo, una cifra que marcó un antes y un después en la política migratoria de la Unión Europea.

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