Nuevo éxito de la derecha patriota en Francia tras la primera vuelta de las elecciones municipales celebradas ayer 15 de marzo, unos comicios que muchos observadores interpretan como un ensayo político de cara a la carrera presidencial de 2027 y cuyo resultado podría influir en el equilibrio político europeo en los próximos años.
Las primeras estimaciones apuntan a un avance significativo de Agrupación Nacional (RN) y de otras candidaturas vinculadas a la derecha soberanista. En ciudades clave como Perpiñán, el actual alcalde Louis Alliot logró una victoria contundente con alrededor del 51% de los votos, confirmando el peso electoral de su formación en ese bastión histórico. También en Tolón la portavoz del partido, Laure Lavalette, se situó en cabeza con cerca del 42% del apoyo.
Jordan Bardella, presidente de RN y considerado el principal heredero político de Marine Le Pen, celebró los resultados nada más conocerse las primeras proyecciones. «El pueblo francés ha estado a la altura de las circunstancias y ha expresado su deseo profundo de cambio», declaró. El dirigente aprovechó además para tender puentes hacia otras formaciones conservadoras, invitando a colaborar «a las listas de la derecha auténtica y a todos los que rechazan el caos de la izquierda radical y la dilución del mensaje político dentro del macronismo». Para Bardella, los resultados reflejan «un trabajo serio y una gestión honesta al servicio del interés público», palabras que varios analistas interpretaron como una señal de su posible candidatura presidencial.
Otro escenario observado con atención fue la ciudad de Niza. Allí, el ex dirigente de Los Republicanos Éric Ciotti se impuso con cerca del 40% de los votos frente al alcalde centrista saliente Christian Estrosi. Ciotti concurría bajo las siglas de la Unión de las Derechas de la República (UDR), una alianza electoral que en algunas ciudades ha contado con el respaldo de Agrupación Nacional. El resultado se interpretó como un posible laboratorio político para futuras colaboraciones entre distintas corrientes de la derecha de cara a las presidenciales.
Marsella, por su parte, protagonizó uno de los duelos más ajustados de la noche electoral. El candidato de Agrupación Nacional, Franck Allisio, y el alcalde saliente de la coalición de izquierdas, Benoît Payan, quedaron prácticamente empatados con un 35,4% cada uno, lo que deja abierta una intensa batalla para la segunda vuelta prevista para el próximo domingo.
Durante la jornada electoral en Marsella también se produjeron polémicas. Allisio denunció presuntas irregularidades en algunos colegios electorales, donde —según afirmó— no se habría solicitado la presentación del documento de identidad a determinados votantes. Payan, que durante la campaña lanzó duros ataques contra su adversario, confía en consolidar su mandato en la segunda ronda al frente de la coalición municipal Proyecto para Marsella.
Mientras tanto, París ofreció una imagen política distinta. En la capital, el socialista Emmanuel Grégoire consiguió imponerse en primera vuelta con aproximadamente el 37% de los votos, superando con claridad a la candidata de Los Republicanos, Rachida Dati, que obtuvo en torno al 25%. Pese al retroceso general de la izquierda en muchas ciudades, el Partido Socialista logró renovar cerca de 350 concejales y encabezar la votación en municipios como Estrasburgo, Lens o Montpellier.
En la capital francesa, además, otras dos candidaturas lograron superar el umbral necesario para seguir en la contienda en la segunda ronda. Sophia Chikirou, representante de La Francia Insumisa vinculada a Jean-Luc Mélenchon, superó el 13% de los votos, mientras que el centrista Pierre-Yves Bournazel alcanzó cerca del 11%. Por su parte, Sarah Knafo, candidata del partido Reconquista, quedó fuera por muy poco al situarse en torno al 9,9%.
Entre las figuras del espacio político moderado que mejor resistieron la jornada se encuentra el actual alcalde de Le Havre, Édouard Philippe. El antiguo primer ministro, que suena como posible aspirante al Elíseo, consiguió cerca del 43% de los votos en su ciudad. Tras conocer los resultados lanzó un mensaje claro a sus seguidores: “¡Comenzamos la campaña!”, insinuando su intención de dar el salto a la carrera presidencial.
En otras grandes urbes también se registraron disputas muy abiertas. En Lyon, el alcalde ecologista Grégory Doucet obtuvo alrededor del 37,5% de los votos, exactamente el mismo porcentaje que el empresario y dirigente deportivo Jean-Michel Aulas, antiguo presidente del Olympique Lyonnais. El resultado obliga a una segunda vuelta marcada por un clima político tenso, alimentado en parte por el impacto mediático del asesinato reciente del joven nacionalista Quentin Deranque.
La participación superó ligeramente el 50%, una cifra relativamente elevada para unas elecciones locales en Francia. En la mayoría de municipios —cerca del 90%— únicamente se presentaron una o dos listas, lo que hizo innecesaria una segunda ronda. Sin embargo, en las grandes ciudades el sistema permite que las candidaturas que superen el 10% del voto puedan concurrir en una segunda vuelta, donde tradicionalmente se negocian alianzas entre distintas fuerzas.