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la propuesta cuenta con el rechazo frontal de la oposición

El Gobierno alemán quiere dar el voto a 2,5 millones de inmigrantes

Olaf Scholz. Michael Kappeler/dpa

Como en el poema de Bertolt Brecht La solución, el Gobierno izquierdista de coalición alemán, cada vez más contestado en la calle y en las urnas, parece querer crear un nuevo electorado para contrarrestar su hundimiento de cara a las elecciones.

Nos referimos a la nueva ley de ciudadanía, aprobada el viernes en el Bundestag, que reducirá para los recién llegados el tiempo de residencia en el país antes de recibir el derecho al voto, lo que potencialmente permitirá que 2,5 millones de ciudadanos llegados de fuera apoyar a los partidos de izquierda en las elecciones federales del próximo año.

Los extranjeros que viven en Alemania pronto podrán obtener la ciudadanía después de sólo cinco años en lugar de los ocho anteriores y, en algunos casos, los inmigrantes que puedan demostrar un «rendimiento especial de integración» se naturalizarán instantáneamente después de sólo tres años de residencia.

La nueva ley también flexibiliza el requisito para los extranjeros de edad avanzada de demostrar dominio del idioma alemán, mientras que los hijos de extranjeros que hayan vivido en Alemania durante cinco años o más se naturalizarán automáticamente.

Según expertos citados por Junge Freiheit, la medida permitirá inmediatamente a 2,5 millones de extranjeros solicitar un pasaporte alemán, incluidos cientos de miles de inmigrantes que entraron ilegalmente en Alemania en el momento álgido de la crisis migratoria en 2016.

La medida tiene todos los visos de ser un expediente desesperado para el gobierno, que está cayendo en picado en las encuestas de opinión y perdiendo terreno frente a la oposición Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la derechista Alternativa para Alemania (AfD) debido a su fracaso, y muy especialmente en su desastrosa política de inmigración.

Se da por descontado que, por interés propio evidente, esos dos millones y medio inclinarían con su voto la balanza en favor de los partidos que forman la coalición de gobierno en las elecciones federales del próximo año, lo que no se le ha escapado a ningún analista. «Esta es probablemente la ley con consecuencias negativas de mayor alcance para nuestra sociedad aprobadas por el ‘gobierno semáforo», señala Alexander Throm, portavoz de política interior de la CDU.

«Los ‘semáforos’ han perdido todo contacto con la situación del país», apunta Mario Voigt, líder de la CDU en Turingia. «El debate muestra que los Rojos y los Verdes imaginan una sociedad diferente. En la mayor ola de migración ilegal, el gobierno no logra limitarla. Es necesario que vuelva a haber orden en nuestra política migratoria. La naturalización sólo puede ser el resultado de una integración exitosa, no el comienzo. La verdadera integración lleva tiempo», añadió.

El partido más radical contra la migración masiva, AfD, acusó el viernes al gobierno federal de «vender pasaportes alemanes», y el parlamentario Dr. Christian Wirth dijo al Bundestag que el gobierno está tratando de «utilizar la ciudadanía para defender su fallida política migratoria».

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