«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El proceso de adjudicación pudo estar manipulado para favorecer al Colegio de Europa

La detención de la ex jefa diplomática de Bruselas salpica al socialismo español: Borrell quedó al mando de la Academia Diplomática investigada

Federica Mogherini y Josep Borrell. Redes sociales

El escándalo de corrupción que ha llevado a la ex jefa diplomática de Bruselas, Federica Mogherini, a ser detenida salpica al socialismo español a través de la creación y adjudicación de la Academia Diplomática de la Unión Europea, un organismo financiado con fondos comunitarios que nació en 2022 bajo la dirección de la propia exministra italiana y con el respaldo directo del entonces alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell.

La nueva institución fue concebida como un centro de formación para futuros diplomáticos europeos y funcionarios comunitarios destinados a representar a la UE en el exterior. Su primera promoción reunió a unos 40 participantes procedentes tanto de países comunitarios como de Estados aspirantes o socios estratégicos, entre ellos Ucrania, Moldavia, Georgia y Turquía. Sin embargo, ahora la Fiscalía investiga si el proceso de contratación que dio origen a la academia estuvo viciado desde el inicio.

El foco se sitúa en la licitación pública con la que se designó al Colegio de Europa de Brujas como entidad encargada de organizar y alojar el proyecto piloto. Según fuentes conocedoras del caso, hasta cinco instituciones académicas de primer nivel compitieron inicialmente por ese encargo. A pesar de ello, el centro dirigido por Mogherini resultó beneficiario de una adjudicación superior a los 130.000 euros para el diseño del programa formativo, además de recibir más de 600.000 euros adicionales para alojamiento, manutención y logística de los participantes.

Las sospechas aumentaron al año siguiente. Cuando se abrió un nuevo concurso en 2023 para gestionar la segunda edición del programa, con un presupuesto muy superior —cerca de 960.000 euros—, sólo se presentó un único candidato: el propio Colegio de Europa. Este hecho alimentó las dudas de los investigadores sobre la existencia de un entorno de competencia real en el proceso.

En paralelo a la tramitación de esa primera licitación, Mogherini adquirió un edificio valorado en 3,2 millones de euros en el centro histórico de Brujas, destinado a hospedar a los diplomáticos en formación. Diversas fuentes aseguran que el personal del colegio ya había sido movilizado meses antes para inspeccionar el inmueble, incluso antes de que la adjudicación estuviera oficialmente cerrada. La Fiscalía investiga ahora si esa anticipación demuestra un conocimiento previo de las condiciones del concurso.

El origen político del proyecto también está bajo la lupa. La idea de levantar una academia diplomática llevaba años rondando en la agenda de Josep Borrell. Fue el eurodiputado socialista español Nacho Sánchez Amor quien impulsó formalmente la iniciativa en el Parlamento Europeo en 2021 a través de un proyecto piloto, solicitando cerca de un millón de euros del presupuesto comunitario. La Comisión dio luz verde a la propuesta con una calificación prioritaria y activó el procedimiento para poner en marcha la escuela.

Desde entonces, la academia fue consolidándose hasta adquirir carácter permanente. En mayo de 2024, los embajadores de la UE aprobaron dotarla de financiación estructural con cargo al presupuesto del Servicio Europeo de Acción Exterior. El plan contempla aportaciones públicas de 1,7 millones de euros anuales, al menos hasta mediados de 2026.

A pesar de esta estabilidad presupuestaria, la situación actual amenaza su futuro. La Fiscalía sostiene que existen indicios sólidos de que el proceso de adjudicación pudo estar manipulado para favorecer al Colegio de Europa. Aunque por el momento ni la Oficina Antifraude de la UE (OLAF) ni la Fiscalía Europea han presentado cargos formales, la investigación penal continúa abierta y su desenlace podría tener consecuencias tanto institucionales como personales.

El propio SEAE recuerda en su web oficial que completar el programa no garantiza el acceso automático a la carrera diplomática europea. Sin embargo, el daño reputacional ya se extiende más allá de los despachos de Bruselas, poniendo en entredicho uno de los proyectos emblemáticos impulsados por el eje socialista hispano-italiano en la política exterior de la Unión.

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