Los alumnos blancos se han convertido por primera vez en el grupo étnico con mayor probabilidad de terminar la educación secundaria en Inglaterra sin presentarse a un sólo GCSE o titulación equivalente, según un análisis de los últimos datos del Departamento de Educación británico.
La brecha es especialmente grave entre los chicos blancos británicos de clase trabajadora: el 9,8%, más de 5.000 alumnos, llegó al final de la enseñanza obligatoria durante el curso 2024-2025 sin matricularse en ningún examen.
El fenómeno supone un cambio histórico en las estadísticas educativas británicas. De los 432.260 alumnos blancos que alcanzaron el final de Year 11 en centros públicos, 14.282 —el 3,3%— no se presentaron a ningún GCSE o equivalente. Entre los alumnos asiáticos, la proporción fue de aproximadamente uno de cada 51, mientras que entre los negros fue de uno de cada 42.
Los blancos pasan a encabezar por primera vez el abandono de los exámenes
La tendencia se ha deteriorado con fuerza desde antes de la pandemia. Durante el curso 2018-2019, el 2,2% de los alumnos blancos terminaba la secundaria sin presentarse a ningún examen. En 2024-2025 la cifra había aumentado hasta el 3,3%.
El incremento de 1,2 puntos porcentuales ha sido superior al registrado entre estudiantes asiáticos, negros o de otras categorías étnicas y ha situado por primera vez a los blancos a la cabeza de este indicador.
La evolución es todavía peor cuando se introduce la variable socioeconómica. Entre los varones blancos británicos desfavorecidos, casi uno de cada diez no llegó siquiera a presentarse a una sola cualificación.
Sir Hamid Patel, copresidente de una investigación independiente sobre el rendimiento de la clase trabajadora blanca, considera que las cifras deben actuar como una «llamada de atención». «El hecho de que casi uno de cada diez chicos blancos británicos desfavorecidos llegue al final de la secundaria sin presentarse a un solo GCSE o titulación equivalente debería preocuparnos a todos», advirtió.
Algunos de los peores resultados educativos del país
La situación confirma las conclusiones de una investigación publicada este verano sobre los resultados educativos de los niños blancos de clase trabajadora.
El estudio concluyó que este colectivo presenta algunos de los peores indicadores académicos de Inglaterra, con mayores niveles de absentismo severo, peores calificaciones, menor sentimiento de pertenencia a los centros y relaciones más débiles entre las familias y las escuelas.
Sólo el 36% de los alumnos blancos británicos de clase trabajadora consiguió el curso pasado una calificación equivalente a aprobado en inglés y matemáticas.
Para una parte de ellos, sin embargo, el problema ya no consiste simplemente en obtener malas notas: están terminando la escolarización obligatoria sin examinarse de ninguna de las titulaciones que abren la puerta a estudios posteriores, formación profesional o empleo.
Más ausencias desde la pandemia
Una de las principales explicaciones señaladas por los expertos es el aumento del absentismo. Carl Cullinane, director de investigación y políticas del Sutton Trust, señala que los alumnos blancos de clase trabajadora presentan las mayores tasas de ausencia escolar, con un crecimiento especialmente pronunciado desde la pandemia de quienes faltan a más de la mitad de las clases.
«Este desapego significa que tienen muchas menos probabilidades de presentarse a los exámenes fundamentales», explicó.
El problema no afecta únicamente a los chicos. Cullinane advierte de que el absentismo es incluso mayor entre las chicas blancas de clase trabajadora y que su rendimiento relativo frente a otros grupos también se está deteriorando.
La desventaja continúa después del colegio
Los datos de movilidad social muestran además que los problemas no terminan en la escuela. Entre los jóvenes británicos blancos de 16 a 24 años procedentes de clases trabajadoras bajas, apenas el 26,2% se encuentra en educación o formación. Otro 22,9% no estudia, no trabaja ni recibe formación, mientras que el 51,2% está empleado.
En varios grupos minoritarios, la proporción que continúa en educación o formación es sustancialmente superior. Entre jóvenes negros africanos alcanza el 56%; entre chinos, el 55,8%; entre paquistaníes, el 52,1%; y entre bangladesíes, el 48,6%.