La coalición Unión Democristiana/Unión Social Cristiana (CDU/CSU) encabeza las encuestas para las elecciones en Alemania que se celebrarán el próximo domingo con el 30% de los votos, seguida de la derecha soberanista de AfD, que se reivindica como la única alternativa para un cambio real en el país, con el 22%. Los socialistas se quedarían con el 15% y los verdes con el 13%.
Los porcentajes de voto han variado poco (o nada) en la última semana a pesar del atentado perpetrado por un afgano en Múnich. El ataque terrorista dejó una madre y su hija de dos años asesinadas, y 37 heridos.
Se necesitará una coalición, aunque el canciller alemán y candidato a la reelección, Olaf Scholz, y el aspirante de la Unión Democristiana (CDU), Friedrich Merz, descartaron el pasado domingo que vayan a formar parte de un mismo gobierno (independientemente de los resultados). «Eso es algo que ambos vemos improbable», señaló Merz al ser preguntado al respecto en la cadena estatal ARD durante el debate electoral. «Donde (Merz) tiene razón, tiene razón», aseveró el dirigente socialista. Eso sí, la directriz puede ser estratégica porque a ninguno le conviene que los electores acudan a los comicios sabiendo que pueden formar un Gobierno conjunto con su «adversario».
Mientras, el «establishment» alemán no respira tranquilo. Expertos demoscópicos señalan que AfD «puede tener voto oculto», y «romper el tablero político en Alemania y en el conjunto de Europa». Alice Weidel, su candidata, reitera que quiere convertirse «en la canciller de todos los alemanes». «Si hacemos que AfD sea lo suficientemente grande, el «cordón sanitario» colapsará«, ha aseverado en un mensaje en la red social X, en el que llama a los alemanes a llevar cada uno a dos personas más a las urnas. «Un buen amigo… tu abuela… ¡No importa! ¡Lo más importante es que los tres dejéis vuestra huella!», ha agregado.
Weidel ya afirmó que un buen Gobierno «respeta la libertad empresarial; y garantiza la seguridad interna y externa, el Estado de derecho y una infraestructura funcional; un sistema educativo orientado al rendimiento e ideológicamente neutral, y el bienestar social para aquellos que no pueden valerse por sí mismos». En este sentido, promete garantizar la ley, el orden y la seguridad en todo el país.