«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

La extrema izquierda francesa apela al racismo antiblanco para captar el voto árabe-musulmán en las municipales

Jean-Luc Melenchon, líder de la Francia Insumisa. Europa Press

La extrema izquierda se hace racista-antiblanca. La Francia Insumisa (LFI), la formación radical francesa que dirige Jean-Luc Mélenchon, ha dado un nuevo giro estratégico para captar el voto de cara a las elecciones municipales de marzo, consideradas un banco de pruebas para las presidenciales de 2027. Tras años de cortejar al voto árabe-musulmán, ahora el objetivo declarado es movilizar al electorado negro, impulsando un discurso de racismo anti-blanco cada vez menos disimulado.

El diputado Eric Coquerel, presidente de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional y figura clave de LFI, defendió que «la representación política debe corresponder con el color de la piel de los habitantes de los territorios concernidos», según publica vozpópuli. Días después, Sébastien Delogou, aspirante a la alcaldía de Marsella, se desplazó a Saint-Denis para apoyar al candidato local Bally Bagayoko, de origen maliense, en una localidad donde más del 30% de la población es inmigrante. Allí reivindicó «la representación fundada en la pertenencia identitaria a una raza», priorizando la piel frente a un proyecto político común.

En esta escalada retórica destaca también Carlos Martens Bilongo, diputado de LFI, que se refirió a los franceses blancos con frases como: «Vamos a enseñarles que somos más numerosos e inteligentes. Si tenemos más hijos, peor para ellos; nos han colonizado, ahora están en la mierda».

Mientras tanto, Mélenchon no descuida el lado árabe-musulmán. Desde Marruecos llegó a definirse como «un magrebí europeo», pese a carecer de ascendencia africana.

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