La iniciativa Save Europe Act se aproxima al medio millón de adhesiones apenas unas semanas después de su lanzamiento, según los datos difundidos por sus organizadores.
La campaña asegura haber reunido ya 412.000 firmas y más de 90.000 voluntarios dispuestos a extender su mensaje por todo el continente. Su objetivo declarado es alcanzar el millón de apoyos y convertir la remigración en una cuestión imposible de ignorar para las instituciones comunitarias.
El proyecto, promovido por la activista neerlandesa Eva Vlaardingerbroek y presentado como una iniciativa ciudadana patriótica, exige «una Europa soberana, libre y segura» y reclama a las élites políticas que detengan la inmigración de sustitución, recuperen el control de las fronteras y protejan la identidad cultural de las naciones europeas.
Un programa para detener la inmigración masiva
El texto propone una moratoria sobre nuevas vías de inmigración procedentes de países no europeos y una reforma profunda del sistema comunitario de asilo. Entre sus medidas figuran la limitación de determinados visados de estudios y reagrupación familiar, la rápida devolución de inmigrantes ilegales y la reducción de prestaciones consideradas factores de atracción.
La campaña también reclama un marco europeo de remigración dirigido especialmente a delincuentes extranjeros, inmigrantes en situación ilegal y personas que rechacen de forma persistente las normas y valores de las sociedades que los reciben.
Sus promotores sostienen que las políticas migratorias aplicadas durante las últimas décadas han debilitado la cohesión social y amenazan la continuidad histórica y cultural de los pueblos europeos.
De 100.000 a más de 400.000 apoyos
Save Europe Act superó las primeras 100.000 firmas en apenas tres días y continuó creciendo hasta alcanzar más de 369.000 adhesiones a mediados de junio. Los organizadores afirman ahora que el número ha ascendido hasta 412.000.
El procedimiento formal de una Iniciativa Ciudadana Europea exige alcanzar al menos un millón de firmas válidas, cumplir umbrales mínimos en siete Estados miembros y obtener previamente el registro de Bruselas. Sólo entonces la Comisión estaría obligada a examinar la propuesta y ofrecer una respuesta formal, aunque no tendría la obligación de convertirla en legislación.
El respaldo de Orbán y Abascal
Entre los dirigentes que han mostrado su apoyo se encuentran el presidente de VOX, Santiago Abascal, y el antiguo primer ministro húngaro Viktor Orbán. Este afirmó que Europa «no es la sala de espera del mundo», sino el hogar de sus pueblos, y animó a los ciudadanos a respaldar la iniciativa.
Abascal, por su parte, defendió a Vlaardingerbroek como representante de una nueva generación de europeos que se niega a permanecer pasiva mientras sus naciones pierden soberanía, seguridad y continuidad cultural.