La activista feminista alemana Verena Brunschweiger ha pedido a los europeos blancos que dejen de tener hijos y acepten la llegada masiva de inmigrantes y refugiados, al considerar que Occidente es responsable del deterioro climático y de las condiciones de vida en África.
Brunschweiger, que se presenta como «feminista radical» y referente del movimiento antinatalista, ha defendido el lema «Mi linaje termina conmigo» como una elección responsable frente al crecimiento demográfico.
«No tengo hermanos ni hermanas, así que mi linaje termina conmigo», declaró en una entrevista concedida al medio australiano news.com.au. La activista sostiene que traer niños al mundo supone añadir una nueva carga a un planeta que considera «sobreexplotado».
Su mensaje se dirige especialmente a los blancos
Brunschweiger reconoció expresamente que su campaña contra la natalidad está enfocada principalmente en las poblaciones blancas occidentales. «Por supuesto. Mi enfoque, y eso es lo que vuelve loca a AfD, es que tenemos que reducir nuestro número», aseguró al ser preguntada sobre si reclamaba específicamente menos nacimientos entre los blancos.
La autora acusa a los movimientos pronatalistas europeos de utilizar la defensa de la familia para «controlar a las mujeres» y limitar la inmigración. Según su versión, los partidos que alertan del invierno demográfico buscan promover el nacimiento de niños blancos para poder negar la entrada a los refugiados y preservar las mayorías nacionales.
También cargó contra Alternativa para Alemania —AfD—, a la que acusó de difundir «tonterías populistas» y de presentar a los hijos de familias alemanas como superiores a los de origen extranjero.
«Aceptaría a todos los inmigrantes»
La feminista alemana sostiene que Europa y el resto de Occidente tienen una obligación moral de recibir a los inmigrantes procedentes de países empobrecidos. «Yo aceptaría a todos los inmigrantes y refugiados porque, por así decirlo, nosotros arruinamos el mundo», afirmó.
Brunschweiger atribuye al consumo y a las emisiones occidentales el deterioro de las condiciones de vida en África y considera que los europeos deben responder reduciendo su propia natalidad y abriendo las fronteras. «Nosotros producimos el cambio climático que hace que la vida en África sea miserable y terrible. Así que, por supuesto, ¿por qué no invitarlos si quieren venir?», añadió.
Antinatalismo como programa político de la feminista alemana
La activista defiende que renunciar a la maternidad permite a las mujeres conservar su autonomía y combatir el supuesto sistema patriarcal. Asegura que los gobiernos y empresarios necesitan más nacimientos para garantizar nuevos trabajadores y consumidores, mientras que la promoción de la familia tradicional pretende devolver a las mujeres al hogar.
Brunschweiger sostiene además que Occidente debería ocuparse de las personas que ya existen —refugiados, huérfanos o personas sin hogar— en lugar de promover nuevos nacimientos.
Sus declaraciones resumen una de las contradicciones centrales de cierta izquierda occidental: presenta la desaparición demográfica de las poblaciones europeas como una virtud moral, mientras convierte la inmigración masiva en el mecanismo destinado a sustituirlas.