«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sin afiliación política conocida

La investigación de la aparición de esvásticas con sangre en Hanau (Alemania) desmonta el relato de la izquierda: el autor es un rumano ebrio

Policía alemana. Redes sociales

Lo que se anunció como un «nuevo brote de extremismo de derechas» en Alemania ha resultado ser un caso sin motivación política protagonizado por un hombre ebrio. La policía de Hanau (Hesse) detuvo este jueves a un rumano de 31 años acusado de pintar decenas de cruces esvásticas hechas con sangre humana en coches, fachadas y buzones de un barrio de la ciudad.

Según informaron la Fiscalía de Hanau y la Policía Regional del Sureste de Hesse, el sospechoso fue arrestado en su domicilio pocas horas después de que un vecino alertara a las autoridades. Los agentes comprobaron que el ADN del autor coincidía con la sangre encontrada en los grafitis y que no existía ningún vínculo con grupos extremistas.

El detenido presentaba una tasa de alcohol de 1,2 gramos por litro de sangre y, tras ser evaluado por médicos, fue trasladado a una clínica psiquiátrica.

El hallazgo de las esvásticas, en la noche del miércoles en el distrito de Lamboy, había desatado una reacción política inmediata. Antes de conocerse los hechos, varios dirigentes de la izquierda alemana acusaron a la «extrema derecha» y a la AfD de fomentar «un clima de odio» que habría inspirado el acto.

El alcalde de Hanau, Claus Kaminsky (SPD), declaró que el suceso «sobrepasa todos los límites del decoro y la humanidad» y prometió «no permitir que tales símbolos siembren el miedo o la división».

El presidente de Los Verdes, Omid Nouripour, escribió en la red X: «Esto me deja sin palabras. Este ataque reabre las heridas del atentado terrorista de derechas ocurrido en Hanau hace cinco años».

La versión oficial desmintió en cuestión de horas el relato mediático. El hombre detenido es un ciudadano rumano residente en Hanau, sin antecedentes por delitos de odio ni afiliación política conocida. El informe forense confirmó que la sangre utilizada era suya y que actuó bajo los efectos del alcohol.

Los investigadores concluyeron que no existe indicio alguno de motivación política o ideológica, y que se trató de un acto irracional cometido en estado de embriaguez.

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