«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra»

La madre del joven francés asesinado por africanos llama a manifestarse para exigir justicia: «Quieren silenciarnos y que no se sepa nada»

Madre de Louis. Redes sociales

La madre de Louis, joven de 17 años con discapacidad asesinado a golpes por un grupo de inmigrantes africanos en Narbonne, Francia, ha convocado a una manifestación nacional este domingo para exigir justicia por la trágica muerte de su hijo. La mujer, visiblemente afectada, ha denunciado lo que considera un intento de las autoridades de ocultar los detalles del caso y ha pedido a los padres de todo el país que se unan a la llamada «la última marcha», que se celebrará el 5 de julio a las 11.00 horas frente al ayuntamiento de la ciudad.

El joven Louis, que padecía TDAH y vivía en un centro de protección infantil, fue atraído el pasado 19 de junio a un chantier abandonado en las afueras de Narbonne. Allí, un grupo de cinco jóvenes lo sometió a una brutal paliza que fue filmada por los propios agresores. El adolescente fue abandonado agonizante y falleció cuatro días después, el 23 de junio, a causa de las graves lesiones. Las imágenes de la agresión se difundieron rápidamente por las redes sociales y generaron una oleada de indignación en Francia.

En declaraciones recogidas en medios locales y entrevistas televisivas, la madre de Louis ha expresado su profunda desconfianza hacia las instituciones: «Quieren silenciarnos y que no se sepa nada». La familia acusa al Estado de graves disfunciones y de intentar minimizar el caso, a pesar de que los cinco sospechosos ya han sido detenidos y puestos a disposición judicial por tentativa de asesinato. «No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra», ha declarado la progenitora en un tono combativo.

La convocatoria de este domingo busca ser un acto masivo y pacífico que reúna no sólo a los vecinos de Narbonne, sino a familias de toda Francia. Ya el pasado 28 de junio se celebró una primera marcha de protesta en la ciudad, a la que acudieron cerca de mil personas. La familia ha insistido en que Louis debe convertirse en «el último» y ha exigido reformas legales que endurezcan las penas contra los menores violentos y mejoren la protección de los jóvenes en situación de vulnerabilidad.

El caso ha reabierto el debate en Francia sobre la violencia juvenil y los fallos del sistema de protección a la infancia. Mientras la investigación judicial sigue su curso y el fiscal ha indicado que no se ha detectado móvil racial, la madre de Louis mantiene su llamada a la movilización ciudadana para que la muerte de su hijo no quede impune y sirva para visibilizar otros casos similares que, según ella, pasan desapercibidos.

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