La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha lanzado una de las advertencias más contundentes pronunciadas por un jefe de Gobierno europeo sobre las consecuencias de la inmigración masiva. La dirigente danesa ha asegurado que Europa afronta ya un «enemigo» que crece dentro de sus propias fronteras, formado por extranjeros que respaldan a Hamás, cometen actos terroristas o rechazan abiertamente los valores fundamentales de las sociedades europeas.
Frederiksen realizó estas declaraciones este miércoles ante el Folketing, el Parlamento danés, durante un debate extraordinario sobre inmigración ilegal convocado tras la crisis migratoria registrada recientemente en Ceuta.
«Si hablamos de fuerzas antidemocráticas, sí, Rusia es nuestro mayor enemigo», comenzó señalando. Pero inmediatamente añadió: «El problema es que un gran enemigo ha empezado a crecer desde dentro, y son extranjeros que han venido a Europa».
La primera ministra fue todavía más explícita al describir a quién se refería. «Son simpatizantes de Hamás. Son personas que cometen terrorismo contra las sociedades europeas. Son personas que no reconocen nuestros valores europeos fundamentales. Son personas que simpatizan con algunas de las fuerzas más oscuras de este mundo», afirmó. Y concluyó: «Europa está amenazada. El problema es que estamos amenazados desde fuera y ahora también desde dentro».
Frederiksen señala directamente a sectores de origen islámico
La dirigente socialdemócrata no dejó su advertencia en términos abstractos. Frederiksen precisó que hablaba de «personas de origen islámico que no quieren la sociedad europea abierta y libre».
Sus palabras suponen un nuevo endurecimiento de la posición danesa frente a la inmigración y muestran hasta qué punto el debate ha cambiado incluso dentro de la izquierda europea.
Mientras buena parte de los partidos socialdemócratas del continente continúan defendiendo políticas migratorias más permisivas, Dinamarca ha convertido el control de las fronteras, las expulsiones y la exigencia de integración en pilares centrales de su política nacional.
«Una política migratoria estricta es crucial para Dinamarca y para Europa», afirmó Frederiksen, que vinculó directamente el control migratorio con la democracia, la cohesión social y la seguridad individual.
La crisis de Ceuta dispara la alarma en Dinamarca
El debate parlamentario estuvo marcado por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Frederiksen calificó las imágenes de la frontera española de «muy violentas» y «perturbadoras» y subrayó que nadie debería poder entrar ilegalmente en Europa.
La primera ministra fue tajante: Dinamarca no piensa esperar pasivamente si una nueva oleada migratoria comienza a desplazarse hacia el norte del continente. «Si hubiera la más mínima señal de movimientos migratorios a través de Europa, no dudaremos ni un segundo en tomar todas las medidas necesarias», advirtió.
Dinamarca prepara incluso el cierre completo de sus fronteras
Entre esas medidas se encuentra la posibilidad de ampliar los actuales controles fronterizos e incluso cerrar completamente las fronteras danesas, de modo que la Policía pueda controlar individualmente a todas las personas que intenten entrar en el país.
Frederiksen aseguró que las fuerzas de seguridad disponen ya de planes de contingencia y podrían ponerlos en funcionamiento «con unas pocas horas de aviso». «La inmigración ilegal es una amenaza seria y muy concreta para Europa», afirmó. La dirigente danesa también dio por fracasado el actual sistema europeo de asilo. «El actual sistema de asilo no funciona. Es insostenible. Es inhumano. Y es destructivo para Europa», sentenció.
Para Frederiksen, el modelo actual alimenta los incentivos que aprovechan las mafias y permite que quienes consiguen entrar irregularmente en territorio europeo tengan demasiadas posibilidades de permanecer en él.
La primera ministra danesa carga contra la regularización masiva de Sánchez
Frederiksen también dirigió sus críticas directamente contra el Gobierno español de Pedro Sánchez por su decisión de regularizar a cientos de miles de inmigrantes que residían ilegalmente en España.
La dirigente danesa dejó claro que Copenhague considera esa decisión un error y, sobre todo, rechaza que otros países europeos deban asumir sus consecuencias. «El Gobierno español puede tomar sus propias decisiones nacionales, igual que Dinamarca puede hacerlo», señaló.
Pero añadió: «No aceptaré que la sociedad danesa tenga que pagar el precio de decisiones tomadas en España con las que discrepamos fundamentalmente».
«Tenemos que proteger Dinamarca de la inmigración descontrolada»
Frederiksen insistió en que el problema no consiste únicamente en responder a crisis puntuales. «Tenemos que proteger Dinamarca de la inmigración descontrolada», declaró. Frederiksen reclama por ello que la Unión Europea disponga de un verdadero «freno de emergencia» que permita cerrar fronteras cuando se produzcan movimientos migratorios repentinos y masivos.
«Apoyamos la idea de poder cerrar la frontera. Tenemos ese freno de emergencia en Dinamarca y Europa también debería tenerlo», afirmó.
Dinamarca y Meloni reclaman más deportaciones
La intervención de Frederiksen llega pocos días después de que la primera ministra danesa y la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, reclamaran conjuntamente un mayor uso de las deportaciones y de centros de repatriación ubicados en terceros países para quienes no tengan derecho a permanecer en Europa.
Dinamarca e Italia también lideraron recientemente una iniciativa suscrita por 22 Estados miembros para reclamar una protección mucho más estricta de las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Frederiksen sostiene que los países europeos deben recuperar la capacidad de decidir democráticamente quién puede entrar en su territorio y poder expulsar de manera efectiva a quienes incumplan las normas o representen una amenaza. La posición de la primera ministra sitúa a Dinamarca entre los países más duros de Europa en materia migratoria.