«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
empleados del Birmingham and Solihull Mental Health Trust han recibido formación para sustituir expresiones tradicionales

La sanidad pública de Reino Unido pide desterrar las palabras «señor» y «señora» para no ofender a transexuales

NHS. Europa Press.

La sanidad pública británica vuelve a situarse en el centro de la polémica tras difundirse nuevas directrices internas que instan a evitar el uso de «sir» y «madam» en la atención a pacientes, con el objetivo de no incomodar a transexuales. La recomendación, impulsada en varios centros del National Health Service (NHS), ha sido recibida con críticas por imponer un lenguaje artificial y limitar la libertad de conciencia del personal sanitario.

En concreto, empleados del Birmingham and Solihull Mental Health Trust han recibido formación para sustituir expresiones tradicionales por fórmulas neutras, como referirse a los pacientes simplemente como «persona» o por su nombre cuando se desconozcan los pronombres. Los documentos internos desaconsejan incluso referencias descriptivas habituales, recomendando evitar expresiones como «la señora del pañuelo amarillo» en favor de construcciones neutras.

Las pautas también alcanzan a las conversaciones telefónicas, donde se advierte a los profesionales de no inferir el sexo de una persona por su voz, alegando que los transexuales pueden tener tonos «más agudos o más graves de lo esperado». Asimismo, se señala como inapropiado utilizar «señor» si los registros administrativos indican lo contrario.

El programa formativo —ofrecido a 5.300 empleados en 40 centros— es impartido por la ONG Birmingham LGBT y, aunque oficialmente es voluntario, refuerza una cultura organizativa que prioriza la ideología identitaria sobre el trato natural y humano, según denuncian diversas organizaciones cívicas. El propio servicio defiende que el uso correcto de pronombres es «una forma simple pero poderosa de afirmar identidades».

Desde Sex Matters, su directora de campañas Fiona McAnena ha criticado duramente la iniciativa, señalando que «algo va muy mal cuando un hospital dirige a sus trabajadores a usar un lenguaje robótico e impersonal solo para evitar palabras tan básicas como “señor” y “señora”».

La controversia se enmarca en un clima creciente de conflictos entre creencias personales y políticas de inclusión obligatoria. Un ejemplo reciente se produjo en el Epsom and St Helier NHS Trust, donde la enfermera Jennifer Melle fue readmitida tras una investigación interna. Melle había sido suspendida por un altercado con un paciente transexual —condenado por pederastia— que, según informó la prensa británica, la insultó racialmente después de que ella se dirigiera a él como «Mr.». Por motivos de fe cristiana, Melle explicó que no podía usar pronombres femeninos, aunque sí el nombre del paciente. La investigación la exoneró y regresó a su puesto.

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