
El mercado laboral en Alemania se enfrenta a una crisis sin precedentes y ya son casi tres millones los parados a consecuencia de la deslocalización y la desindustrialización del país. Empresas que hasta hace poco resistían con subsidios y ajustes de plantilla se están viendo obligadas a cerrar o reducir su producción ante la falta de perspectivas de recuperación. Los sectores más afectados incluyen la industria química, las automotrices y sus proveedores, que han visto cómo la crisis energética y la competencia global han reducido drásticamente su rentabilidad.
El aumento del desempleo es inminente. Según el Instituto de Investigación Ifo de Múnich, la mayoría de los sectores industriales planean reducir su plantilla. En los primeros meses del año, el número de personas sin trabajo aumentó en 11.000, situándose en 2,88 millones, el 6,2% de la población activa. Klaus Wohlrabe, responsable de la encuestadora, estima que la cifra alcanzará los tres millones antes del verano, un umbral psicológico que no se superaba desde hace una década.
El sistema de apoyo al empleo, Kurzarbeit, que permite a las empresas reducir las jornadas laborales en lugar de despedir a su personal, ha sido una válvula de escape temporal. En noviembre, 293.000 empleados recibieron estos beneficios, un 65% más que el año anterior. Sin embargo, este mecanismo sólo aplaza el problema, ya que muchas empresas están reteniendo trabajadores en empleos insostenibles en lugar de permitir una reubicación en sectores más dinámicos.
El actual colapso del empleo recuerda la crisis de principios de los años 2000, cuando la reubicación de la producción a países con menores costes laborales disparó el desempleo hasta los cinco millones. Las reformas del excanciller Gerhard Schröder lograron revertir esa situación, pero el modelo que garantizó estabilidad durante dos décadas ahora se tambalea. La falta de energía asequible, la desindustrialización y la competencia feroz de China, sobre todo en la industria automotriz, han hecho que muchas compañías se planteen abandonar el país.
La situación es más grave de lo que reflejan las estadísticas oficiales. Muchas empresas recurren a la jubilación anticipada y a la reducción de horas para evitar despidos masivos, mientras que la oferta de nuevos puestos de trabajo ha caído drásticamente. Según el investigador Enzo Weber, del centro de estudios IAB en Núremberg, Alemania está perdiendo 10.000 empleos al mes sólo en la industria.