Nuevos detalles sobre el brutal ataque con cuchillo ocurrido en el norte de Belfast han aumentado la conmoción en Reino Unido. La víctima, Stephen Ogilvie, de 44 años, ha perdido el ojo izquierdo y podría no recuperarse completamente de las graves heridas sufridas durante la agresión.
El acusado es Hadi Alodid, un inmigrante sudanés de 30 años, que compareció este miércoles ante el Tribunal de Magistrados de Belfast acusado de intento de asesinato, posesión de un cuchillo en un lugar público y amenazas de muerte.
Según las pruebas presentadas ante el tribunal, Ogilvie sufrió heridas severas en el rostro, el cuello y la espalda. También habría resultado afectado su ojo derecho, lo que ha generado preocupación por las posibles secuelas permanentes en su visión.
La agresión, ocurrida el lunes, fue descrita por testigos como un ataque extremadamente violento con arma blanca. Algunos presentes señalaron que el agresor parecía intentar decapitar a la víctima antes de que miembros del público y agentes de Policía intervinieran.
El caso ya había provocado una fuerte reacción pública y protestas contra la inmigración en Belfast y otras ciudades del Reino Unido. La aparición de nuevos datos sobre el estado de la víctima amenaza con intensificar todavía más la indignación social.
Vecinos de la zona han comenzado a hablar públicamente sobre Ogilvie, al que describen como un miembro vulnerable de la comunidad. Según residentes locales, llevaba alrededor de un año y medio viviendo en el área, residía solo y era conocido por muchos vecinos.
Algunos habitantes del barrio aseguraron que solían estar pendientes de él. Otros calificaron el ataque como «absolutamente horrible» y subrayaron que nadie merece sufrir una violencia semejante. Según varios testimonios, Ogilvie era sordo de un oído y atravesaba dificultades personales, lo que ha hecho que la brutalidad de la agresión resulte aún más perturbadora para quienes lo conocían.
Desde que su identidad se hizo pública, las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo. Amigos y vecinos han compartido fotografías de Ogilvie y han pedido oraciones y apoyo mientras intenta recuperarse de unas heridas que muchos testigos temieron inicialmente que fueran mortales.
La familia de la víctima también ha roto su silencio. En un comunicado público, sus allegados afirmaron estar «completamente devastados» por lo ocurrido, pero hicieron un llamamiento a la calma tras los disturbios y protestas contra la inmigración que estallaron después del ataque.
Los familiares agradecieron la intervención de los ciudadanos, agentes de Policía y personal médico que ayudaron a salvar la vida de Stephen. Sin embargo, insistieron en que no debe ejercerse violencia en su nombre.
Durante la vista judicial, el juez Steven Keown trasladó su solidaridad a Ogilvie y a su familia, y elogió la actuación de los servicios de emergencia y de los miembros del público que intervinieron para evitar que el caso terminara en asesinato consumado.
El tribunal rechazó conceder la libertad bajo fianza a Hadi Alodid y aplazó el caso hasta el próximo 8 de julio.