Las solicitudes de visado para entrar al Reino Unido descendieron en 2025 más de un 12% respecto al año anterior, situándose en 737.100 peticiones, según los datos publicados este jueves por el Ministerio del Interior británico. La caída coincide con el endurecimiento progresivo de las políticas migratorias impulsadas.
El retroceso más acusado se produjo en la categoría de trabajadores cualificados, cuyas solicitudes se redujeron un 36%, hasta las 85.500. También se desplomaron las peticiones vinculadas al sector sanitario y de atención social, que cerraron el año con 61.000 visados concedidos, un 51% menos que en 2024 y un 84 % por debajo de las cifras registradas en 2023.
Las cifras confirman una tendencia a la baja en prácticamente todas las modalidades de visado —empleo, estudios, movilidad juvenil y reagrupación familiar— desde la introducción de nuevas restricciones en los dos últimos años. Entre las medidas adoptadas destacan el aumento del salario mínimo exigido para contratar a trabajadores extranjeros, mayores requisitos para la concesión de asilo y el endurecimiento de los visados de estudiantes y familiares.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), la inmigración neta al Reino Unido cayó hasta las 204.000 personas en los doce meses hasta junio de 2025, lo que supone un descenso del 69% respecto al periodo anterior y de casi el 80% desde el máximo alcanzado en 2023.
Sin embargo, la inmigración ilegal continúa siendo un problema persistente para Londres. En 2025 se registraron 41.472 llegadas de inmigrantes en embarcaciones a través del canal de la Mancha, un 14% más que en 2024 y la segunda cifra más alta jamás registrada, solo por detrás del récord alcanzado en 2022.