El Parlamento Europeo ha abordado este martes en Estrasburgo el debate sobre la «situación actual de la implementación de la Ley europea de libertad de prensa», un reglamento que ha evidenciado su auténtico propósito: construir un entorno mediático sometido a las élites comunitarias.
El jefe de la delegación de VOX en Bruselas, Jorge Buxadé, ha declarado que: «Con su Reglamento de libertad de prensa nunca han querido promover medios de comunicación independientes ni fomentar el periodismo libre. Ustedes buscaban construir un entorno mediático sumiso, obediente, censurador y limitado, donde solo quepan los relatos de la oligarquía dominante; se prohíba el disenso y los discursos que cuestionen su autoridad y legitimidad, y se someta la verdad al interés político del poderoso».
Este reglamento europeo aprobado en marzo de 2024, se ha presentado bajo la coartada de reforzar la transparencia en la propiedad de los medios y controlar las concentraciones empresariales. También ha contemplado exigir una «publicidad institucional equitativa», asunto clave para España, donde se han utilizado ingentes cantidades de dinero público para regar a medios afines, garantizar su silencio o su propaganda y perpetuar el dominio del PSOE y sus socios.
Sin embargo, el texto ha incluido disposiciones que suponen un grave ataque a las libertades fundamentales: ha incrementado los recursos para organismos públicos encargados de supervisar a los medios, ha creado un Comité Europeo de Servicios de Medios de Comunicación, aunque por ahora con carácter consultivo y ha abierto la puerta a la censura de contenidos en las grandes plataformas digitales, el punto que más ha alarmado a quienes defienden el libre debate de ideas.
Buxadé ha señalado durante su intervención en Estrasburgo que la Comisión Europea «quiere crear un régimen centralizado de información, unos medios de comunicación que hagan las funciones del ministerio de Propaganda y de Verdad, que defina qué es la verdad para manipular el discurso público hacia sus intereses». Ha recordado, además, que «la censura es un acto de absoluto autoritarismo. Del yo mando y el resto me obedece, y si alguien osa cuestionar lo que yo, poderoso, digo, le silencio y prohíbo su discurso».
El eurodiputado de Patriotas por Europa ha puesto como ejemplo las cuentas suspendidas en X, antes Twitter, las detenciones a usuarios por sus publicaciones en redes sociales o el papel de las supuestas «verificadoras» que, ha dicho, «no verifican, sino que manipulan a cambio de dádivas en forma de subvenciones». En este sentido, ha subrayado que por eso persiguen hoy a las redes sociales: «Porque ahí sus medios ensobrados no tienen el control de la información».
El debate ha servido también para que Buxadé muestre ante toda la Eurocámara el lamentable caso español. «Venga, un juego», ha retado a sus colegas. «¿Qué gobierno persigue a periodistas de investigación que destapan escándalos de corrupción de sus ministros acusándoles de publicar bulos? ¿Qué gobierno pretende prohibir a periodistas libres la entrada en el Congreso de los Diputados? ¿Qué presidente del gobierno o no acepta preguntas de periodistas o solo acepta las de medios seleccionados previamente? ¿Qué gobierno ha batido el récord de ensobrar medios con publicidad institucional?».
Su propia respuesta ha dejado sin margen de réplica: «Sí, el gobierno socialista, corrupto y traidor de Pedro Sánchez». Y ha añadido: «¿Y ustedes? Que si la extrema derecha. No se merecen el respeto del pueblo español que ansía una España nueva y decente».
Buxadé ha incidido además en la complicidad del Ejecutivo comunitario con Sánchez: «Que lo sepan todos los españoles: Ursula von der Leyen es el mayor apoyo de Pedro Sánchez. Y la reacción de las instituciones ante sus tropelías ha sido el silencio, la complicidad, las fotos, el apoyo y el dinero, mucho dinero».
El reglamento debatido este martes ha reforzado línea política que Bruselas ha seguido con especial celo durante los últimos años: recortar libertades bajo el pretexto de proteger a la ciudadanía. Lo hemos visto con los confinamientos y las restricciones a la libertad de reunión, con el cordón sanitario contra fuerzas políticas incómodas y ahora con las amenazas directas a la libertad de expresión bajo el paraguas de los «delitos de odio».
Por eso Buxadé ha concluido con un aviso inequívoco: «Nos tendrán en frente, siempre, y en todos sitios: calles, parlamentos y tribunales».