El proyecto se financia con fondos públicos austríacos
Los contribuyentes austriacos financian con casi 400.000 euros un estudio sobre «la extrema derecha en la moda»
Los contribuyentes austriacos financian con casi 400.000 euros un estudio sobre «la extrema derecha en la moda»
Foto de archivo del parlamento de Austria. Europa Press.
Por LGI
5 de agosto de 2026

Los contribuyentes austriacos financian con casi 400.000 euros un proyecto de investigación de tres años sobre la supuesta presencia de la extrema derecha en la moda. El estudio se desarrolla en la Academia de Bellas Artes de Viena y analiza cómo determinadas prendas, estilos y códigos visuales serían utilizados para difundir ideología, crear redes y normalizar posiciones extremistas.

La investigación abarca desde la estética clásica skinhead hasta tendencias contemporáneas como la moda «tradwife», el estilo «old money», los polos y la ropa urbana. El proyecto lleva por título Fashion and the Far Right: The New Complexity in Style —Moda y extrema derecha: la nueva complejidad del estilo— y comenzó el 1 de octubre de 2023.

Según la Academia, se extenderá hasta el 30 de septiembre de 2026, aunque el registro del organismo financiador sitúa su finalización el 31 de julio de 2027.

Casi 394.000 euros de dinero público

La investigación está dirigida por Elke Gaugele, del Instituto de Educación en las Artes, con Sarah Held como subdirectora. El proyecto está financiado por el Fondo Austriaco para la Ciencia (FWF), una institución sostenida con fondos públicos.

La cantidad aprobada asciende a 393.972 euros en forma de subvención para un proyecto individual. El propio FWF clasifica el trabajo como un 70% de estudios artísticos y un 30% de sociología.

La cifra ha provocado críticas por el evidente sesgo ideológico de una investigación que se dedica a rastrear supuestos códigos de extrema derecha en tendencias estéticas amplias, ambiguas y en muchos casos perfectamente comunes.

Polos, bomber, botas y estética «tradwife»

Gaugele sostiene que los estilos de extrema derecha son «extremadamente parasitarios» porque se basan en copiar y apropiarse de códigos ajenos. Según la investigadora, las prendas utilizadas en distintos espacios políticos pueden parecer muy similares y sólo diferenciarse por signos concretos, como cortes de pelo o símbolos.

El proyecto estudia tiendas, marcas, fotografías, archivos, contenido en internet y redes vinculadas a la moda política. El equipo ha realizado trabajo de campo en Alemania y Estados Unidos, ha visitado comercios considerados relevantes y ha entrevistado a empleados. También ha producido análisis de redes y de situación.

Uno de los casos examinados es Phalanx Europa, una marca de venta por correo fundada en Graz en 2013 por Patrick Lenart y Martin Sellner, vinculada al Movimiento Identitario. Gaugele afirma que allí puede observarse el giro hacia una estética «hipster», con una imagen que busca transmitir juventud, atractivo e inteligencia.

La investigadora también apunta a un renacimiento de códigos de los años noventa asociados al neonazismo, como chaquetas bomber y botas militares.

La moda como «arma»

La página del proyecto sostiene que la moda desempeña hoy un papel central en la formación y expansión de redes nacionales y transnacionales de extrema derecha. «La moda se ha convertido en un arma», afirma la descripción del estudio.

La investigación plantea que la estética de extrema derecha se caracteriza actualmente por la ambigüedad y por una supuesta «nueva complejidad estilística». Entre sus preguntas figuran cómo se generan poder, violencia cultural, agresión y odio a través de la moda de extrema derecha, y qué papel desempeñan el género, el deseo, la raza, el cuerpo, la capacidad y la clase.

El proyecto también analiza redes políticas y económicas, símbolos, personajes y códigos visuales. La investigación colabora con el Polarization and Extremism Research & Innovation Lab de la American University, en Washington.

Además, cuenta con un comité asesor internacional integrado por especialistas en extremismo de centros de Oslo, Berlín, Brandeburgo, Roma y Reino Unido.

Feminidad tradicional bajo sospecha

Uno de los aspectos más reveladores del proyecto es su interés por la moda femenina vinculada al fenómeno tradwife, asociado en redes sociales a mujeres que reivindican la familia, la feminidad tradicional y los roles domésticos.

Gaugele vincula esa expansión con el movimiento MAGA en Estados Unidos y con lo que denomina la «derecha tecnológica». Según su interpretación, la moda, la belleza y las citas estarían siendo utilizadas para activar políticamente a mujeres en torno a valores antifeministas y tradicionales.

También habla de la creación de una supuesta «womanosphere», un espacio femenino basado en roles de género tradicionales y contrario al feminismo contemporáneo. La lectura ideológica resulta evidente: incluso la estética familiar, femenina o conservadora puede ser incorporada al catálogo de sospechas de la academia progresista.

Talleres contra el «fascismo» en la moda

Entre los resultados previstos por el FWF figuran tres artículos académicos, una serie de pódcast y un simposio celebrado en Washington en 2025 bajo el título Fashion and the Far Right. On the Weaponization of Style.

La Academia también ha acogido actividades relacionadas, como un taller titulado Fighting Fascism through Fashion: Hacking White Supremacy, celebrado en 2024 dentro de la Global Fashioning Assembly.

Otros proyectos públicos de la Academia de Bellas Artes de Viena incluyen investigaciones sobre la «descolonización» de manuales escolares de historia del arte, espacios temporales afrodiaspóricos, epistemologías indígenas de transformación de conflictos en Etiopía y críticas poshumanistas de la inteligencia artificial y el cuerpo.

En cambio, según la información disponible en los listados actuales de la institución y en la cobertura reciente, no aparece un proyecto público equivalente dedicado a estudiar el extremismo de izquierda, la estética Antifa o la violencia política expresada a través de la moda.

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