«Durante demasiado tiempo hemos aceptado una afluencia excesiva de inmigrantes», asegura David van Weel, ministro holandés de Política de Asilo y Migración y ministro de Asuntos Exteriores, en una entrevista concedida al medio polaco Rzeczpospolita. «Si no la detenemos, la sociedad explotará».
«La suposición de que la globalización nos protegerá de los conflictos ha resultado errónea», admite Van Weel en la entrevista. «Estamos presenciando chantaje económico y enfrentamientos armados. La gente está preocupada. Debemos aprender de esto y protegernos. Y ya lo estamos haciendo, incluso a nivel de la UE».
De los numerosos problemas que causa la inmigración masiva y descontrolada que está llegando a Holanda desde países del Tercer Mundo, el ministro destaca uno que afecta a muchas otras naciones europeas, como la propia España: la vivienda.
«Hoy en día tenemos una crisis de vivienda muy grave», asegura Van Weel. «Las viviendas son tan caras que los inmigrantes tienen que alojarse en centros de refugiados. Y, al mismo tiempo, la sociedad no quiere que se abran más centros de este tipo. Y es muy negativo que sea imposible devolver a quienes no merecen asilo».
No deja de ser curioso que el ministro exprese esta queja cuando en Holanda los refugiados pueden obtener una vivienda social en sólo catorce semanas, mientras que muchos residentes locales esperan hasta doce años.
Es una lástima que el ministro Van Weel, del centrista Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD), utilice la retórica de los partidos soberanistas sin acompañarla de las acciones correspondientes, una estrategia que conocen bien alemanes o españoles. De hecho, el propio Van Weel descartó toda futura colaboración con el soberanista Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders. Los Países Bajos celebrarán sus próximas elecciones generales el 29 de octubre, y el político del VVD lamenta el «populismo» que está arrastrando a los votantes en toda Europa.
El VVD formó tras las pasadas elecciones una coalición con el PVV que se rompió por culpa, dicen los populares, del propio Wilders. En realidad, Wilders disolvió la coalición porque el Gobierno no tomaba medidas sobre la inmigración masiva. «En muchos, casi todos los países europeos, el panorama político está muy polarizado hoy en día», concluye Van Weel. «Los extremos dominan. Esa es la voluntad de los votantes. Y, aun así, tenemos que gobernar el país».