Las calles de Epping, en Essex (Reino Unido), vivieron este fin de semana nuevas protestas vecinales tras la decisión de las autoridades de alojar inmigrantes ilegales en el Hotel Bell de la localidad. Los disturbios estallaron después de que un solicitante de asilo etíope fuese detenido hace unos días por varios delitos sexuales, entre ellos una agresión a una menor.
Las manifestaciones comenzaron a principios de mes, cuando Hadush K., un etíope de 38 años que había llegado en una patera al Reino Unido sólo ocho días antes, fue arrestado en Epping. La Policía le acusa de varios delitos, entre ellos intentar besar a una niña de 14 años y agredir a un adulto. Hadush K. niega los cargos y permanece bajo custodia a la espera de comparecer este lunes ante el tribunal.
Su comparecencia preliminar ante la justicia, el jueves pasado, ya generó gran tensión en la localidad. Frente al hotel, varias personas se enfrentaron a la Policía, algunos agentes resultaron heridos y se practicaron arrestos.
La indignación se materializó de nuevo este domingo, cuando alrededor de 500 vecinos se concentraron frente al Hotel Bell para protestar contra el plan de seguir alojando inmigrantes ilegales allí. Según Sky News, los manifestantes eran, en su mayoría, residentes locales. No hubo indicios de que grupos organizados acudieran al lugar con la intención de provocar disturbios.
La concentración comenzó de forma pacífica, pero terminó derivando, según la policía, en “violencia sin sentido”. Se practicaron seis detenciones, una por daños a un vehículo policial sin distintivos y otras cuatro relacionadas con los altercados del jueves.
Pese a los incidentes, Sky News subraya que la protesta del domingo fue, en su mayor parte, pacífica. La preocupación vecinal quedó reflejada en los testimonios de algunos participantes. “Estoy cansada de trabajar y pagar por esta gente”, declaró una madre. Otra mujer portaba una pancarta con un mensaje claro: “No soy de extrema derecha; estoy preocupada por mis hijos”.
Las autoridades locales insisten en que se mantienen los planes para alojar a los inmigrantes, a pesar del creciente malestar vecinal.