«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
LA FAMILIA QUIERE QUE NO SE OLVIDE LA AGRESIÓN

Luna, la niña golpeada y violada en Suecia por un inmigrante etíope, sufre un daño cerebral permanente

Luna antes y después de sufrir el ataque de Abushi Shamse Kamal. Instagram

Luna, una niña de 9 años de edad fue golpeada, violada y casi asesinada por estrangulamiento el año pasado en el distrito multicultural de Suecia de Morö Backe, en la localidad de Skellefteå. El agresor fue un conocido delincuente sexual con varios antecedentes por hechos similares, de nacionalidad etíope y de 15 años de edad –aunque en el momento de sorprender a la víctima fingió tener 13 años–. Ahora, la familia de la menor ha roto el silencio en busca de apoyo y justicia.

La niña estuvo en coma con un respirador por un periodo de once días. Estaba viva, pero no podía moverse, hablar, comer o actuar de forma consciente. Su violador, Abushi Shamse Kamal, llegó ilegalmente a Suecia en el año 2017 y dos años después de su permanencia en el país ya cometió los primeros delitos de índole sexual. En su expediente se recogen antecedentes por agresión sexual entre los años 2019 y 2021.

Shamse Kamal obtuvo oficialmente su permiso de residencia permanente en Suecia el pasado 30 de junio alegando que huía de una persecución étnica en Etiopía. Esta tarjeta de residencia le fue concedida una semana antes de la agresión a Luna. 

La agresión a la menor

Los hechos se remontan al pasado 7 de julio. Según relata su familia en diversos medios de comunicación, Luna se puso su mochila y el casco, se despidió de sus educadores y montó en su bicicleta para volver a su casa tras salir del colegio. Fue entonces cuando se cruzó con el inmigrante etíope.

Los investigadores aún desconocen cómo Abushi Shamse Kamal logró detener a la pequeña de 9 años de edad y cómo logró arrastrar su cuerpo por el terreno accidentado del bosque en el que más tarde fue encontrada Luna estrangulada con un cordón de zapatos y debatiéndose entre la vida y la muerte. Según las diligencias de la investigación, Shamse Kamal la violó, la golpeo repetidamente y trató de asesinarla atada a un árbol.

Luna salió de su colegio hacia las dos de la tarde y no fue hasta las tres y media cuando un joven escuchó sus gritos en un bosque cercano al centro escolar. No obstante la llamada a los servicios de emergencia no tuvo lugar hasta las 17:28 horas. Hasta entonces, el inmigrante etíope autor de los hechos trató de detener a la gente que caminaba hacia el bosque, aunque más tarde se sumó a quienes trababan de localizar a «una niña que habían oído gritar». Una aparente artimaña, según los investigadores, para tratar de hacer creer que él era un ciudadano más preocupado por lo sucedido.

Los agentes que participaron en la búsqueda se dieron cuenta de ese comportamiento extraño y situaron desde un primer momento al inmigrante en el epicentro de la investigación.

Cuando Lula fue localizada se encontraba al borde de la muerte; la falta de oxígeno después del estrangulamiento le ocasionó un daño cerebral permanente. En la actualidad, tiene dificultad a la hora de hablar y de mover los brazos o piernas, precisa de medicación y sus movimientos son espásticos –no voluntarios–.

La familia cree que Luna recuerda todo lo que sucedió aunque no pueda expresarse. «A veces se vuelve inconsolable y triste», confiesa. Es entonces cuando sus padres tratan de hacer todo para calmarla: «Lo sabemos. Sabemos lo que te pasó; no tienes que esforzarte para decírnoslo», le dicen.

Ahora está atrapada en su propio cuerpo, incapaz de expresarse o de mover sus extremidades. Después de meses de rehabilitación, Luna ha progresado poco. Se las arregló para decir una palabra: «Mamá». También hay contratiempos como el aumento de la ansiedad y los ataques de pánico. En casa, Luna necesita asistencia y supervisión las 24 horas. «Está completamente indefensa», explica la familia. Es por ello por lo que han creado un perfil de Instagram donde comparten todo el proceso y recaudan fondos para ayudar a la niña.

Los antecedentes por agresiones sexuales de Abushi Shamse Kamal

Abushi Shamse Kamal era un adolescente bastante conocido entre la policía, ya había sido detenido en diversas ocasiones por agresiones sexuales, agresiones a niñas en su colegio y otra agresión a una mujer adulta cerca del bosque donde fue encontrada Luna.

Según el expediente al que ha tenido acceso La Gaceta de la Iberosfera, en el año 2019 el inmigrante etíope ya fue denunciado en tres ocasiones por niñas del centro escolar donde cursa sus estudios secundarios. El centro escolar contactó con sus padres, pero estos no hicieron nada por evitar que su hijo continuase con esta conducta.

Durante el juicio, los agentes revelaron que Shamse Kamal también había fue reprendido por utilizar los ordenadores del colegio para la búsqueda de «películas y materiales violentos y pornográficos que contenían imágenes de estrangulamientos». El colegio no tomó ninguna medida más allá de una simple reprimenda.

En junio del año 2021, Abushi Shamse Kamal volvió a ser denunciado por intento de abuso sexual a una mujer adulta. Como el inmigrante etíope no era mayor de edad, la investigación fue derivada a servicios sociales, pero no se hizo nada más.

El pasado 19 de octubre de 2022, el tribunal de distrito de Skellefteå dictaminó que el inmigrante etíope era culpable de intento de asesinato y violación agravada de Lula. El 30 de noviembre, los resultados de la investigación psiquiátrica forense arrojaron que el joven de 15 años padecía un grave trastorno mental.

La investigación también concluyó que el riesgo de reincidencia era alto, aunque los padres están luchando para que escape de la atención obligatoria y se le permita volver a casa. Y el pasado 14 de diciembre, fue sentenciado a atención psiquiátrica forense con un examen de alta especial por parte del tribunal de distrito de Skellefteå. El tribunal dictaminó que el inmigrante etíope tenía la intención de matar a Luna. 

La familia de la víctima, por su parte, está haciendo todo lo posible para que se conozca lo sucedido –a través de entrevistas y del perfil de Instagram— y evitar que lo que le ocurrió a su hija pueda ocurrirle a otras niñas.

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