«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La cifra aparece en un nuevo informe de Carfax

Más de 220.000 vehículos declarados siniestro total se exportaron desde Estados Unidos a Europa en 2024

Carfax, vehículos averiados, talleres, reparaciones, motores. Europa Press.

Más de 220.000 vehículos declarados siniestro total en Estados Unidos por las compañías aseguradoras fueron exportados a Europa durante 2024, donde muchos de ellos terminaron reacondicionados y revendidos a precios elevados como coches aparentemente en buen estado.

La cifra aparece en un nuevo informe de Carfax, proveedor privado de historiales de vehículos en España y Europa, que advierte de los riesgos de comprar un automóvil de segunda mano sin conocer su verdadero pasado.

Diversas investigaciones internacionales han documentado cómo redes vinculadas al crimen organizado introducen en territorio europeo miles de coches gravemente dañados, procedentes principalmente de Estados Unidos, para repararlos con el menor coste posible y colocarlos después en el mercado. El resultado es un negocio millonario construido, en muchos casos, a costa de la seguridad de los compradores.

Los investigadores han detectado vehículos vendidos con daños estructurales graves, airbags retirados o inexistentes y sistemas de seguridad manipulados. Los compradores adquirían estos coches sin saber que habían sido considerados irrecuperables por las aseguradoras norteamericanas.

Un vehículo puede presentar un aspecto exterior aparentemente impecable después de una reparación superficial, pero conservar deformaciones en el chasis, fallos electrónicos o deficiencias en los elementos de protección que sólo se manifiestan durante un accidente.

Según datos difundidos por la Fiscalía Europea, al menos 16.500 vehículos habrían llegado al mercado comunitario únicamente a través de Lituania. La actividad generó más de 144 millones de euros en ingresos ilícitos y unas pérdidas fiscales calculadas en al menos 31 millones de euros.

Estas cifras no incluyen los costes posteriores provocados por averías, nuevas reparaciones, accidentes ni otros daños materiales vinculados a vehículos reconstruidos de forma deficiente. Lituania se habría convertido así en uno de los principales puntos de entrada para automóviles procedentes de subastas norteamericanas, posteriormente reparados, rematriculados y distribuidos por distintos países europeos.

El modelo resulta especialmente rentable porque la diferencia entre el precio de compra del vehículo dañado y su valor final en Europa puede multiplicarse varias veces.

El informe recoge el caso de un coche deportivo adquirido en una subasta por alrededor de 10.000 euros después de sufrir daños de gravedad. Tras ser reacondicionado, fue puesto nuevamente a la venta por unos 50.000 euros.

Cuanto menos dinero se invierte en la reparación, mayor resulta el margen de beneficio. El ahorro, sin embargo, suele lograrse eliminando componentes, empleando piezas inadecuadas o disimulando daños que afectan directamente a la integridad del vehículo.

La principal víctima es el consumidor, que puede pagar decenas de miles de euros por un automóvil cuyo historial ha sido ocultado o manipulado. Muchos compradores descubren el verdadero estado del vehículo sólo después de sufrir una avería grave, acudir a un taller especializado o verse implicados en un accidente.

El problema no se limita al valor económico del coche. Un airbag ausente, una carrocería reparada incorrectamente o un chasis debilitado pueden convertir una colisión ordinaria en un accidente mucho más peligroso.

Carfax insiste por ello en la importancia de consultar el historial completo antes de adquirir un vehículo usado, especialmente cuando se trata de automóviles importados desde Estados Unidos o vendidos muy por debajo de su valor habitual.

La documentación permite comprobar si el vehículo fue declarado siniestro total, vendido en subasta, reparado después de una inundación o implicado en un accidente grave.

El movimiento de estos vehículos revela también las deficiencias de los controles europeos sobre las importaciones y la trazabilidad de los automóviles usados. Las redes criminales aprovechan las diferencias entre los sistemas registrales de Estados Unidos y los países europeos para borrar o dificultar el acceso al historial de daños.

Una vez reparado y matriculado en otro país, el coche puede circular libremente por el mercado comunitario y cambiar varias veces de propietario, haciendo cada vez más difícil conocer su origen. El fraude genera beneficios para los intermediarios, pérdidas fiscales para las administraciones y graves riesgos para quienes circulan por las carreteras.

Los más de 220.000 vehículos enviados a Europa en un solo año muestran que no se trata de casos aislados, sino de un fenómeno de grandes dimensiones.

+ en
Fondo newsletter