«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Con una retribución de al menos 2.000 euros netos al mes

Más de 3.000 jóvenes belgas se apuntan al servicio militar remunerado en plena reactivación de la defensa en Europa: «Es un éxito rotundo»

Efectivos del ejército belga. Europa Press.

Más de 3.000 jóvenes belgas de 17 años han solicitado incorporarse al nuevo servicio militar voluntario y remunerado impulsado por el Gobierno de Bélgica, en un contexto marcado por la creciente tensión geopolítica en Europa.

La iniciativa de servicio militar, promovida por el Ejecutivo liderado por Bart De Wever, ofrecía a los jóvenes la posibilidad de realizar un año de formación militar con una retribución de al menos 2.000 euros netos al mes, tras una campaña en la que se envió la propuesta a cerca de 150.000 adolescentes en todo el país.

El resultado ha superado las expectativas. El ministro de Defensa, Theo Francken, ha celebrado el éxito de la convocatoria, confirmando que se han registrado 3.248 solicitudes para participar en este programa que busca reforzar las capacidades de defensa nacional.

Sin embargo, sólo una parte de los aspirantes logrará acceder. El Gobierno prevé seleccionar 500 reclutas en una primera fase, que comenzarán su formación en agosto con el objetivo de integrarse posteriormente como reservistas del Ejército en 2026.

Los candidatos deberán superar pruebas físicas, técnicas e intelectuales antes de ser admitidos en un programa que permitirá elegir entre las Fuerzas de Tierra, Aire o la Marina.

Según los datos oficiales, la participación ha sido equilibrada entre las principales comunidades del país —neerlandófona y francófona—, mientras que aproximadamente un 20% de los solicitantes son mujeres.

El plan contempla que, una vez finalizado el año de formación, los participantes puedan integrarse en la reserva militar, compaginando su vida civil con disponibilidad periódica para el Ejército, o incluso dar el salto a las fuerzas armadas profesionales.

La medida se enmarca en un cambio de tendencia en Europa, donde varios países están reforzando sus estructuras de defensa y reintroduciendo fórmulas de movilización juvenil ante un escenario internacional cada vez más incierto.

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