Un estudio del instituto demoscópico Civey ha revelado un dato alarmante: el 55% de las mujeres en Alemania no se sienten seguras en ningún espacio público, ya sea en calles, parques, discotecas, estaciones o transporte urbano. El dato pone en evidencia la creciente crisis de seguridad que atraviesa el país, vinculada al aumento de agresiones sexuales, robos y delitos cometidos por inmigrantes en las grandes ciudades.
Las discotecas y estaciones de tren son los lugares donde las mujeres se sienten menos protegidas: sólo el 14% afirma sentirse segura en ellos. Si se incluyen también a los hombres, el 49% de los encuestados reconoce haber sentido inseguridad en al menos un espacio público, según la investigación realizada para el grupo mediático Funke.
Los resultados reavivan el debate sobre migración e inseguridad urbana, un asunto que divide profundamente a la política alemana. El canciller Friedrich Merz (CDU) reconoció que, aunque se han reforzado las fronteras, el país sigue teniendo «un grave problema en el paisaje urbano«, en alusión a los delitos cometidos por inmigrantes en ciudades como Berlín, Colonia o Hamburgo.
Sus palabras provocaron críticas de sus socios de coalición y de parte de su propio partido, que intentan minimizar la dimensión del problema. Sin embargo, las cifras confirman una percepción extendida: la calle alemana ya no es segura, especialmente para las mujeres jóvenes.
La ministra federal de Sanidad, Nina Warken, admitió la existencia de zonas de alto riesgo —las llamadas «no-go areas»—, donde el Estado ha perdido el control y donde las agresiones, robos y violaciones se multiplican.
Desde la oposición, la copresidenta de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, denunció que el Gobierno «ha fracasado en su deber de proteger a las mujeres y mantener el orden público«. Weidel recordó que cada mes entran en el país decenas de miles de solicitantes de asilo, mientras las autoridades permiten permanecer a individuos peligrosos con antecedentes criminales.